El 45% de las empresas españolas trabaja ya parcial o totalmente en la nube, según datos de ERNI. La consultora tecnológica, especializada en ingeniería de software; constata que la transformación digital del tejido empresarial ha entrado en una nueva fase. Fase en la que el uso de plataformas cloud deja de ser un proyecto piloto para convertirse en un componente estructural del modelo de TI. Este cambio se traduce en una reorganización profunda de la forma en que las compañías diseñan, desarrollan y operan sus servicios tecnológicos.
Según las cifras recabadas por la organización, la migración a la nube ha supuesto una modificación relevante de los parámetros de eficiencia. La adopción de la nube está permitiendo ahorros medios del 20% al 30% en costes de infraestructura y mantenimiento, además de reducir hasta a la mitad los tiempos de desarrollo tecnológico. La eliminación de servidores físicos y la menor dependencia de equipos de soporte locales contribuyen a este descenso de costes, mientras que la capacidad de desplegar y escalar recursos bajo demanda acelera los ciclos de entrega de nuevos productos y servicios.
En el plano operativo, la flexibilidad que ofrece la nube permite ajustar con mayor precisión los recursos tecnológicos a las necesidades reales del negocio. La posibilidad de escalar servicios en función de la demanda favorece una gestión más sostenible de la capacidad, evitando sobreaprovisionamientos habituales en modelos puramente on-premise. El coste de mantenimiento de las soluciones cloud varía en función de si se trata de entornos públicos, privados o híbridos, pero se sitúa, de acuerdo con los datos de ERNI, entre el 10% y el 15% del presupuesto tecnológico anual.
No obstante, la consultora advierte de que estos avances en eficiencia y escalabilidad no garantizan por sí solos un entorno seguro. ERNI subraya que el aprovechamiento de las capacidades de la nube debe ir acompañado de una inversión proporcional en ciberseguridad y en perfiles especializados en gestión cloud. Solo el 20% de las compañías cuenta con personal cualificado en gestión de entornos cloud, lo que evidencia una brecha de talento en un área crítica. Esta carencia afecta tanto a la correcta configuración de los servicios como a la definición de políticas de acceso, monitorización y respuesta ante incidentes.
La seguridad, punto crítico en la adopción de la nube
La organización identifica la seguridad como el principal factor de riesgo asociado al crecimiento del modelo cloud. Pese al ahorro de costes y a la mayor agilidad operativa, la exposición a ciberataques se mantiene como una preocupación central, en muchos casos relacionada con configuraciones incorrectas o accesos no protegidos en los servicios alojados en la nube. Entre las medidas de prevención consideradas más eficaces se incluyen la autenticación multifactor, el cifrado de la información y la realización de auditorías de seguridad de forma continua, con el objetivo de detectar y corregir vulnerabilidades antes de que sean explotadas.
El impacto de un incidente de seguridad en la nube puede ser especialmente relevante para las pequeñas y medianas empresas. De acuerdo con las estimaciones de ERNI, un ciberataque en la nube puede generar a una PYME pérdidas de entre 30.000 y 200.000 euros, además de un impacto reputacional que compromete relaciones comerciales futuras. A los costes directos derivados de la interrupción de la actividad y de la recuperación de datos se suma la pérdida de confianza por parte de los clientes, que puede afectar de forma prolongada a la facturación y a la estabilidad de la compañía.
Desde ERNI se insiste en que la seguridad debe abordarse como una inversión estratégica y como un habilitador del negocio en la nube. La compañía insiste en que la protección de los entornos cloud no debería plantearse como un elemento que frena los proyectos, sino como un mecanismo que permite aprovechar las ventajas de la nube sin incrementar el nivel de riesgo.
Albert Alsina, director general de ERNI, pone el foco en el papel de la nube como facilitador de nuevas capacidades. Según su análisis, este modelo ha ampliado el acceso a tecnologías antes reservadas a organizaciones con mayores recursos y ha incrementado de forma notable la capacidad de innovación de las empresas. Al mismo tiempo, advierte de que una adopción de la nube sin una estrategia de seguridad claramente definida puede convertir esa ventaja en una fuente de amenazas adicionales. En su planteamiento, el valor real surge cuando la seguridad se integra desde el diseño de las soluciones, apoyada en políticas bien definidas, procesos de automatización y monitorización continua, de forma que la nube actúe como motor de crecimiento sin elevar el nivel de exposición a incidentes.


