La implementación de la inteligencia artificial en el ámbito empresarial ha superado el debate sobre la calidad de los modelos algorítmicos para centrarse en la ubicación, el acceso, la jurisdicción y la protección de la información. Así se desprende del Informe global de IA 2026 Playbook para la IA privada y soberana publicado por NTT DATA, el cual señala que las crecientes exigencias normativas y de seguridad están poniendo a prueba las infraestructuras tradicionales.
La jurisdicción de los datos se ha erigido como un requisito fundamental en el diseño de nuevas arquitecturas tecnológicas empresariales, y las organizaciones que adaptan sus sistemas desde las fases iniciales están logrando una mayor capacidad de preparación y escalabilidad. A pesar de esta toma de conciencia generalizada, existe una brecha notable entre la intención y la ejecución de estas estrategias en el mundo corporativo.
A nivel global, menos de un tercio de las organizaciones, concretamente un 29%, está tomando medidas específicas a corto plazo para priorizar estos modelos. Sin embargo, la atención a esta materia es muy alta dentro de nuestras fronteras: en el mercado español, el 96% de las empresas considera importante la adopción de una inteligencia artificial privada y soberana, y un 97% de los encuestados en España admite que su organización evalúa trasladar sus sistemas informáticos a zonas geográficas concretas como respuesta a las tensiones geopolíticas actuales.
Los analistas responsables de la investigación advierten que la soberanía y la privacidad han dejado de ser un mero concepto teórico para condicionar directamente la competitividad corporativa y la generación de valor de negocio. Para poder ampliar el uso de estas herramientas, las compañías necesitan garantizar el control absoluto de sus datos, cumplir con la legislación vigente y gestionar entornos informáticos mixtos de gran complejidad. El factor diferencial para las organizaciones radicará en la habilidad para organizar todos estos elementos operativos y de gobernanza sin perder por ello capacidad de innovación o agilidad empresarial.
Al evaluar los obstáculos para la adopción de estas soluciones, los responsables de TI se enfrentan a varios desafíos que les obligan a rediseñar plataformas y construir equipos con altas competencias. La principal barrera para las compañías españolas es el cumplimiento de la regulación, seguida de cerca por las elevadas necesidades de inversión económica. Además, la complejidad técnica y la tradicional falta de talento especializado se mantienen como frenos importantes para acelerar el despliegue. Curiosamente, la integración en sistemas híbridos es vista como un problema por solo un 24% de las empresas en España, mientras que a nivel internacional supone un escollo clave para más de la mitad de las organizaciones.
Respecto a los motivos que impulsan la inversión corporativa en estas estrategias soberanas, un 33% de los directivos españoles lo justifica principalmente por cuestiones de seguridad de la información. Paralelamente, cerca de tres de cada diez profesionales lo considera una ventaja competitiva frente a sus rivales comerciales, y un 23% señala que resulta útil para simplificar su entramado tecnológico habitual.
A pesar de los retos técnicos y de inversión, los directivos españoles muestran un alto grado de confianza en sus infraestructuras actuales para soportar las demandas operativas. El estudio refleja un gran optimismo, ya que la totalidad de las compañías cree que su red actual puede hacer frente a las necesidades presentes, y un 95% se considera preparado para el inminente despliegue de la inteligencia artificial basada en agentes autónomos.
Finalmente, el desarrollo a gran escala de sistemas privados exige la creación de ecosistemas de trabajo altamente coordinados. Aunque el concepto de soberanía suele asociarse con la independencia, la práctica diaria obliga a las organizaciones a colaborar estrechamente con distintos proveedores de la nube, especialistas en ciberseguridad y auditores de cumplimiento normativo.
Los datos que sustentan estas conclusiones provienen de consultas realizadas a unos cinco mil altos responsables de toma de decisiones de más de una docena de sectores en una treintena de mercados, incluyendo las respuestas de 75 directivos tecnológicos ubicados en España.
