En el estudio The AI multiplier effect, realizado por el IBM Institute for Business Value, se explica que, en el año 2023, los directivos encargados de la información corporativa centraban sus preocupaciones principalmente en la fiabilidad de los datos y en el cumplimiento de las normativas vigentes, pero que a partir de dicho año, el panorama tecnológico ha experimentado una transformación notable en apenas dos años, y que el presente estudio pone de manifiesto un cambio radical de prioridades.
El documento de IBM saca conclusiones a partir de un análisis realizado en el tercer trimestre de 2025 a mil setecientos altos ejecutivos de análisis y datos en diecinueve sectores y veintisiete áreas geográficas. Su principal conclusión es que, actualmente, un 81% de estos profesionales integran su estrategia de datos con las infraestructuras tecnológicas para priorizar las inversiones destinadas a acelerar las capacidades de la inteligencia artificial.
Históricamente, la información ha permanecido aislada en departamentos independientes como los de finanzas, recursos humanos o marketing, careciendo de una taxonomía común y de una visibilidad integral. Esta fragmentación constituye un obstáculo sustancial para el avance tecnológico, dado que convierte las iniciativas de innovación en largos proyectos de depuración que pueden demorarse hasta un año.
Para contrarrestar esta situación, existe un consenso sobre la necesidad de abrir los repositorios corporativos. Ochenta de cada cien directivos afirman que facilitar el acceso de la información a los empleados incrementa significativamente la velocidad de reacción y la agilidad de sus organizaciones. El paradigma actual persigue un acceso federado que mantenga los controles de seguridad, transformando a las plantillas en asesores que generen conocimiento en vez de invertir su tiempo buscando registros dispersos.
El estudio indica que en este nuevo entorno operativo, los sistemas de software capaces de aprender de su entorno y actuar con autonomía para lograr objetivos específicos, se han vuelto esenciales para traducir los datos en ingresos y productividad. El 83% de los responsables de datos considera que los beneficios potenciales de desplegar estos agentes autónomos superan ampliamente los riesgos inherentes.
Para alimentar adecuadamente estas herramientas, las organizaciones recurren cada vez más a su información propietaria, que abarca registros estructurados y no estructurados recopilados durante sus operaciones. De hecho, el 78% de los directivos señala que el uso de estos datos exclusivos constituye un objetivo estratégico primordial para diferenciarse de sus competidores en el mercado.
Evolución de la infraestructura y barreras operativas
Para dar soporte a estas nuevas exigencias, la base tecnológica de las empresas se está adaptando a gran velocidad; mientras que en 2023 solo el 41% de los directivos afirmaba contar con una plataforma adecuada para procesar los datos, la cifra se ha elevado al 75% en 2025, lo que permite la integración transversal superando los antiguos silos operativos.
Además, en vez de centralizar la información para su análisis, la tendencia dominante (respaldada por el 81% de los encuestados) consiste en llevar los modelos de inteligencia artificial directamente a los repositorios donde residen los datos, evitando así costes y riesgos de seguridad asociados a los traslados.
A pesar de estos notables avances técnicos, el estudio de IBM apunta a que las organizaciones siguen enfrentándose a obstáculos considerables en su día a día. Las principales dificultades que limitan el uso efectivo de la información por parte de los sistemas automatizados incluyen la falta de accesibilidad y los tiempos de respuesta lentos, la ausencia de registros completos, las deficiencias en el rastreo del origen de la información, las altas tasas de error y la inconsistencia en los formatos utilizados.
A estos problemas técnicos se suma una profunda dificultad para traducir los esfuerzos tecnológicos en métricas de negocio verificables. Aunque una abrumadora mayoría del 92% reconoce que su éxito profesional depende de la consecución de resultados orientados al negocio, apenas el 29% dispone de indicadores claros para medir el valor real de sus iniciativas basadas en datos.
El factor humano representa el otro gran cuello de botella en esta transición corporativa, según el Institute for Business Value de IBM. La demanda de nuevas habilidades se ha disparado rápidamente, de manera que el 82% de las entidades está contratando personal para puestos relacionados con la IA generativa que ni siquiera existían el año anterior.
Como consecuencia directa de esta rápida evolución, el 77% de los responsables experimenta serias dificultades para atraer y retener a los profesionales cualificados necesarios, una situación que ha provocado que solo la mitad de las empresas logre reunir las competencias requeridas para alcanzar sus objetivos comerciales.
Finalmente, el informe pone de relieve que el despliegue a gran escala de estas tecnologías exige una atención rigurosa a la protección del perímetro corporativo, y que la colaboración estrecha entre la dirección de datos y la dirección de seguridad de la información se ha convertido en una necesidad estratégica para garantizar que las infraestructuras sean seguras desde su diseño, equilibrando la accesibilidad y la innovación con la protección frente a vulnerabilidades, la fuga de datos confidenciales y los riesgos normativos.



