En 2026, las grandes empresas se enfrentarán a un escenario de sostenibilidad caracterizado por un entorno regulatorio más estricto, una mayor demanda de transparencia y un volumen creciente de datos para acreditar el desempeño ambiental, social y de gobernanza (ESG). En paralelo, la adopción de nuevas tecnologías, y de forma destacada la inteligencia artificial, está modificando cómo las organizaciones: evalúan riesgos, gestionan su impacto y colaboran con su cadena de suministro.
En ese marco, EcoVadis (proveedor de calificaciones de sostenibilidad), sitúa el foco en la convergencia entre sostenibilidad y gestión del riesgo. Desde la compañía, Enrique Marroquín, VP Service Engagement, apunta: “Estas tendencias reflejan la convergencia entre sostenibilidad, gestión del riesgo e innovación tecnológica. Las organizaciones que refuercen su arquitectura de datos, integren métricas verificadas y adopten herramientas de monitorización continua podrán adaptarse con mayor agilidad al nuevo entorno regulatorio y mejorar la resiliencia de su cadena de valor”.
A partir del análisis de su ecosistema global, así como de la evolución normativa y tecnológica, EcoVadis identifica cinco tendencias que, de acuerdo con su lectura del mercado, influirán de forma significativa en las estrategias empresariales de sostenibilidad durante 2026.
La primera tendencia es el papel más activo de la IA en la gestión ESG. La compañía prevé que la inteligencia artificial se utilice de manera más sistemática para supervisar datos ESG, seguir cambios regulatorios y detectar señales de riesgo. Este uso se traducirá en una mayor automatización de partes del reporting exigido por normativas como la CSRD o la CSDDD, además de una gestión más ágil de información compleja.
La segunda tendencia se centra en el paso de las estimaciones a los datos verificados para medir y reducir emisiones. EcoVadis considera que las empresas necesitarán cada vez más información precisa sobre las emisiones asociadas a productos y proveedores, obtenida directamente de la cadena de valor. Con ese enfoque, el dato deja de ser orientativo para convertirse en una base operativa y de cumplimiento. La disponibilidad de información real, en lugar de aproximaciones genéricas, facilitaría planes de descarbonización más creíbles y permitiría comparar con mayor rigor el impacto climático de distintas alternativas.
La tercera tendencia afecta al cumplimiento normativo y a la forma de gestionar el riesgo. El aumento de leyes globales de diligencia debida, según EcoVadis, empujará a las empresas a abandonar la lógica del ejercicio anual y a asumir el cumplimiento como una actividad continua. En esa transición, el concepto de resiliencia se amplía y pasa a entenderse como la capacidad de anticiparse a riesgos como tensiones geopolíticas, ciberataques o impactos físicos del clima. Para ello, EcoVadis prevé un mayor recurso a tecnologías como el mapeo avanzado con IA, los gemelos digitales o los sistemas de trazabilidad basados en blockchain, que permiten un seguimiento más detallado de la cadena de valor y la detección temprana de vulnerabilidades.
La cuarta tendencia sitúa en primer plano la relación entre sostenibilidad y función de compras. EcoVadis anticipa que compras se orientará de forma creciente a la creación de valor a largo plazo, más allá del ahorro. En 2026, ese cambio se reflejará en una consideración más frecuente del coste total de propiedad, un enfoque que incorpora riesgos operativos y posibles costes futuros asociados al carbono. Con esa perspectiva, opciones más sostenibles podrían ganar competitividad frente a alternativas centradas únicamente en el precio. A la vez, la compañía prevé más iniciativas conjuntas con proveedores en economía circular, recuperación de materiales o desarrollo de productos con mejores credenciales de sostenibilidad. Para EcoVadis, esta colaboración puede reforzar la innovación y contribuir a mejorar competitividad y resiliencia.
La quinta tendencia se refiere a la arquitectura de información dentro de las organizaciones. EcoVadis describe una necesidad creciente de reunir en un único sistema la información financiera, legal, operativa y ESG que las empresas gestionan sobre su cadena de valor. El objetivo sería evitar inconsistencias entre departamentos y sostener informes más sólidos y trazables. Además de facilitar el cumplimiento, esta centralización podría hacer más eficientes los procesos internos.
En conjunto, EcoVadis encuadra estas tendencias como una convergencia entre sostenibilidad, gestión del riesgo e innovación tecnológica. Marroquín sostiene que aquellas organizaciones que refuercen su arquitectura de datos, integren métricas verificadas y adopten herramientas de monitorización continua estarán en mejor posición para adaptarse con agilidad al nuevo entorno regulatorio y reforzar la resiliencia de su cadena de valor. El mensaje de fondo es que la arquitectura de datos y la monitorización continua serán determinantes para responder a la regulación y reforzar la resiliencia de la cadena de suministro en 2026.



