La IA multiplica la demanda de talento y abrirá 3,2 millones de empleos antes de 2033

La IA acelera la creación de nuevos puestos de trabajo, pero la falta de perfiles formados obliga a empresas y profesionales a redoblar esfuerzos en capacitación específica.

El Foro Económico Mundial calcula que la inteligencia artificial generará hasta 3,24 millones de nuevos puestos de trabajo en la próxima década. La estimación, incluida en su Informe sobre el Futuro del Empleo 2023, sitúa a la IA como uno de los motores de crecimiento laboral más relevantes a escala global, con un impacto transversal en prácticamente todos los sectores productivos.

La escasez de perfiles cualificados provoca que la mitad de las vacantes en IA queden sin cubrir, un vacío que se explica, porque solo un 30% de las compañías ofrece formación específica en esta tecnología, pese a que ocho de cada diez reconocen que dominarla mejoraría su competitividad.

El ritmo de innovación no se detiene. Fernando Benito Hernández, profesor del Máster en Inteligencia Artificial de Tokio School, admite: “La IA avanzará hacia sistemas más autónomos, multimodales y adaptativos. Su impacto será mayor al que ha podido tener con el lanzamiento de los asistentes y se luchará por llegar a una IA general (AGI), una IA que de verdad sepa razonar como un ser humano.

La demanda de expertos crecerá en sectores como salud, finanzas, automoción y manufactura, donde la automatización de tareas repetitivas (incluidas funciones administrativas y de recursos humanos) liberará tiempo para actividades estratégicas. Al mismo tiempo, la necesidad de modelos interpretables para usuarios sin formación técnica y los debates sobre normativa y ética de la IA abrirán oportunidades en ámbitos legales y regulatorios.

En este contexto, la formación especializada se convierte en prioridad. La formación especializada, como el nuevo máster de Tokio School, se perfila como vía para cerrar la brecha de talento. El programa reúne los fundamentos técnicos y prácticos que las empresas demandan e ilustra la respuesta del sector educativo privado a un mercado laboral que ya no puede esperar.