En pocos años, los sistemas robóticos han pasado de ser patrimonio exclusivo de grandes cadenas de montaje a convertirse en un recurso al alcance de negocios de menor tamaño. La adopción de robots ya alcanza al 36% de las PYMEs industriales españolas, una presencia que crece al calor de la demanda de automatización y del abaratamiento de las tecnologías. El distribuidor online reichelt elektronik ha analizado esta tendencia y concluye que la robótica se ha asentado en el conjunto del tejido industrial, no sólo en las corporaciones de mayor dimensión.
La llegada de la inteligencia artificial ha transformado el valor que aportan estas máquinas. La combinación de robótica y IA ofrece aprendizaje autónomo, decisiones en tiempo real y colaboración segura con las personas, superando la tradicional repetición de tareas programadas. Gracias a estas capacidades, la tecnología se adapta a líneas de producción cambiantes y permite optimizar procesos sin interrumpir la actividad.
Los datos recabados por reichelt elektronik confirman la profundidad de este salto cualitativo. Tres de cada cuatro empresas que ya robotizan han decidido dar el siguiente paso con robots inteligentes: un 24% los utiliza a diario, un 51% está desplegando proyectos piloto y un 14% planea incorporarlos durante los próximos doce meses. Sólo un 4% descarta la IA por el momento. Sectores como la ingeniería, la automoción, la manufactura o la tecnología son los más activos en esta transición.
Christian Reinwald, Director de Gestión de Producto y Marketing en reichelt elektronik afirma: “España cuenta con un gran potencial en materia de innovación industrial. La robótica está dejando de ser una promesa para convertirse en una herramienta que aporta valor real en empresas de menor tamaño. Con los recursos y avances adecuados, las pymes pueden automatizar tareas clave, aumentar la productividad y ser altamente competitivas a nivel global”.
Mirando hacia los próximos cinco años, el optimismo es palpable. El 58% de las PYMEs prevé alcanzar una producción más autónoma gracias a la IA en los próximos cinco años. Además, un 52% confía en que estos sistemas serán más fáciles de programar y, por tanto; más accesibles. Mientras que un 41% espera mejoras sustanciales en el control de calidad. Las previsiones apuntan, a un escenario donde la automatización no sólo crecerá en volumen, sino también en flexibilidad y capacidad de adaptación a los cambios del mercado.



