La IA apunta a creación neta de empleo hasta 2030 pero exige cerrar la brecha de acceso

El Foro Económico Mundial prevé un saldo positivo de empleo en la próxima década, aunque persisten riesgos de exclusión por brechas digitales, en un contexto donde la adopción de IA (como muestra Datarmony) redefine los procesos laborales y la OIT advierte de una creciente exposición global.
23 de octubre, 2025
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El Foro Económico Mundial estima que para 2030 podrían crearse hasta 78 millones de empleos netos, con una disrupción que afectaría al 22% de los puestos, 92 millones desplazados y 170 millones generados. Estas previsiones dibujan un mercado laboral en movimiento, con creación y sustitución de roles a medida que la automatización y los nuevos flujos de trabajo se extienden.

Junto a ese horizonte, otras instituciones ponen el acento en los riesgos asociados al acceso desigual a la tecnología. Future Jobs advierte de que la falta de infraestructuras digitales necesarias para utilizar la IA puede ampliar la brecha, con especial impacto en América Latina y el Caribe y en determinadas áreas de Asia oriental y Pacífico. La advertencia no se limita a la conectividad: también incluye la capacitación para sacar partido a las herramientas.

En este sentido, Enric Quintero CEO de Datarmony, explica que: “Es imprescindible que, del mismo modo que nos proponemos cerrar la brecha de acceso a internet, ahora tengamos que poner el foco en cerrar la brecha de la IA. Aunque la tecnología esté ahí para beneficiarnos y transformar el entorno laboral, no podemos permitir que sólo una minoría tenga acceso a estas tecnologías. La clave radica en el conocimiento accesible de la propia tecnología, así como también, en el saber utilizar las herramientas que están a nuestra disposición para poder llevar a cabo nuevas dinámicas y rutinas en el entorno empresarial, independientemente del sector en el que se trabaje”.  

De la automatización a los nuevos flujos de trabajo

La transformación prevista no se asocia tanto a la destrucción de puestos como a la redefinición de tareas. Se espera que la IA modifique el “cómo” de la actividad: desde la automatización de procesos hasta la elaboración de contenidos y la forma de medir resultados. La IA se perfila como un vector de transformación de procesos (no de destrucción masiva) que alcanza la automatización, la creación de contenidos y las mediciones.

En el plano práctico, Datarmony cita “Recuerdo Activo” como ejemplo de aplicación: a partir de una nota de voz, la herramienta genera ebooks colaborativos con lo tratado en reuniones ejecutivas o de proyecto. El objetivo es conservar la dinámica habitual del trabajo y, al mismo tiempo, recortar tiempos en la recopilación de información esencial para avanzar en tareas y entregables.

La otra palanca del cambio es la IA generativa, que se suma a la IA predictiva empleada en análisis estadísticos. La primera crea contenido (texto, imágenes u otros formatos) a partir de instrucciones, mientras la segunda identifica patrones y pronostica comportamientos con datos históricos. La Organización Internacional del Trabajo calcula que el 25% de los empleos globales ya están expuestos a la IA generativa. Desde Datarmony se subraya que la mera exposición acelera la integración: por su facilidad de uso, la IA se incorpora de manera progresiva y casi invisible en los procesos, en un fenómeno comparable a la generalización de internet en los oficios.