En una carta abierta, la organización que representa (y actúa como lobby en nombre de) las empresas del sector de las telecomunicaciones móviles, ha emitido un recordatorio sobre la importancia para el sector de la Ley de Redes Digitales (DNA por las siglas en inglés de Digital Networks Act), una regulación con la que la Unión Europea busca modernizar las reglas con las que juega el sector de las redes de comunicaciones en el viejo continente.
Este nuevo proyecto de ley, que todavía se encuentra en fase de desarrollo y debate, hace hincapié en el desarrollo de infraestructuras de redes digitales de vanguardia como base para una economía y una sociedad digitales prósperas, según su texto y sus creadores. Esto incluye garantizar infraestructuras digitales seguras y sostenibles, fundamentales para aplicaciones como las de telemedicina, agricultura inteligente y monitorización de mercancías en tiempo real entre otras.
También persigue restablecer el equilibrio en el ecosistema de Internet abordando el dominio de los grandes proveedores de contenido y garantizando inversiones sostenibles en infraestructuras de red, lo que, según sus impulsores, implica crear unas condiciones de competencia equitativas que permitan el surgimiento de nuevos modelos de negocio y fomenten la innovación en el mercado digital europeo.
Aprovechando la presidencia chipriota de la UE, que ha entrado en vigor con el cambio de año y seguirá vigente hasta el próximo 30 de junio, la GSMA sitúa, a través de la antes mencionada carta abierta, este mandato en un contexto que describe como marcado por la infrainversión en infraestructuras digitales y por las dificultades para competir con otros grandes mercados globales, con el resultado de que parte de los beneficios de una conectividad fiable y de alta velocidad se estarían materializando fuera de Europa, añadiendo así presión para acelerar el debate y la previsible adopción de la DNA.
En su análisis, la GSMA vincula la situación explicada con la evolución de nuevos productos y servicios digitales, que requieren redes con capacidad suficiente para sostener su desarrollo, maduración y explotación comercial. La organización también sostiene que, durante años, Europa habría quedado al margen de las decisiones adoptadas en otros territorios, explicitando los Estados Unidos y China, y plantea que el cambio de ciclo institucional abre una ventana para corregir esta tendencia.
Desde la GSMA consideran que la DNA es una oportunidad para ajustar el marco regulatorio que afecta a los operadores móviles y para establecer reglas que, a su juicio, resulten equivalentes para el conjunto del ecosistema digital.
Entre los elementos que la GSMA destaca, figura la posibilidad de reducir cargas regulatorias sobre los operadores, así como aportar mayor certidumbre a largo plazo en las licencias de espectro, el conjunto de frecuencias radioeléctricas que permiten las comunicaciones móviles. La previsibilidad en su asignación y renovación se relaciona, según la entidad, con la planificación de inversiones en redes a largo plazo.
La GSMA también subraya la relevancia del proceso de revisión de las directrices sobre fusiones de empresas, citando que los beneficios para el consumidor no se limitarían al precio, sino que incluirían mejoras en el servicio e innovación en las redes, y ello volvería a depender de la inversión.
La organización también advierte de una brecha entre las expectativas de los ciudadanos y las empresas de la UE en ámbitos como IA, nube, 6G, seguridad, resiliencia y la realidad de una infraestructura digital condicionada por el marco regulatorio actual. En su planteamiento, todas estas prioridades dependen de una base de conectividad que no sería plenamente accesible si se mantienen las restricciones presentes, por lo que atribuye a la Digital Networks Act un papel central como instrumento para reordenar dicho terreno.
La carta termina señalando que el impacto de la norma dependerá de que mantenga un alcance ambicioso y de que, a nivel de los estados miembro, sea asumida como vía para recuperar competitividad y reforzar la economía digital a largo plazo, confiando en que la presidencia de Chipre contribuya a dar un espaldarazo a su aprobación y aplicación.
Además de esta carta abierta de la GSMA publicada el día de Reyes, con anterioridad la CCIA (Computer & Communications Industry Association) también emitió otro escrito en noviembre del año pasado, en el que urgía a la entonces futura presidencia chipriota, a adoptar medidas reguladoras y de impulso del mercado tecnológico que coinciden con las líneas dibujadas ahora por la GSMA.



