Actuando en nombre de las operadoras móviles de Europa, la GSMA ha tomado posición sobre la propuesta de la Comisión Europea para revisar el Acta de Ciberseguridad. En su análisis, la patronal de las grandes operadoras sitúa el debate en un punto clave para los responsables de tecnología en las organizaciones: las redes móviles se consideran infraestructura esencial para la sociedad y, a la vez, un objetivo evidente para intentos de interrupción del servicio.
En un contexto que la organización describe como de fricción geopolítica y de riesgos cambiantes, esta subraya que las operadoras ya han realizado inversiones significativas para mantener la seguridad y la resiliencia de la infraestructura digital europea, y que continúan haciéndolas. Desde su perspectiva, reforzar estos dos pilares sigue siendo prioritario por la dependencia creciente de ciudadanos, empresas y servicios públicos de este ecosistema.
Ahora bien, la entidad introduce un elemento que considera determinante para el ritmo de la evolución tecnológica de las redes: el coste. Según su planteamiento, asegurar y reforzar la resiliencia conlleva gastos sustanciales que podrían reducir los recursos disponibles para actualizar las redes y sostener las mejoras de conectividad que se esperan de manera continuada.
La GSMA afirma compartir el objetivo de la Comisión de reforzar la ciberseguridad en Europa, pero matiza el enfoque ya que, a tenor suyo, las medidas deberían basarse estrictamente en el riesgo y ser operativamente viables, de modo que refuercen la gestión del riesgo sin comprometer la calidad del servicio ni la evolución de las redes.
En ese aspecto, la asociación sostiene que la propuesta de revisión dificulta alcanzar ese equilibrio, y que puede acabar afectando a la capacidad de las operadoras de actualizar redes con rapidez y cumplir con las ambiciones europeas de conectividad.
El posicionamiento de la organización pone especial énfasis en las medidas legislativas relacionadas con la seguridad de la cadena de suministro, defendiendo que dichas medidas deberían ser específicas, basadas en el riesgo y ofrecer previsibilidad a largo plazo para los sectores afectados, apoyándose en una evaluación de impacto integral que tenga en cuenta la operativa real.
En este punto, también recalca que los asuntos de seguridad nacional siguen siendo competencia de los Estados miembro de la UE.
Argumenta, además, que no todos los elementos del equipamiento tienen el mismo nivel de sensibilidad, por lo que considera innecesarios y desproporcionados los enfoques generales aplicados de manera indistinta. A ello suma una preocupación práctica, advirtiendo que los plazos que considera poco realistas podrían provocar interrupciones relevantes del servicio y añadir gastos elevados.
En conjunto, la GSMA remarca la importancia de la seguridad y la resiliencia en el momento actual y afirma que la industria de las comunicaciones móviles seguirá cumpliendo e invirtiendo para mantener estos estándares, al mismo tiempo que pide a los legisladores de la UE que tengan en cuenta la necesidad de inversión sostenida para que el papel de las redes móviles como infraestructura crítica no se vea comprometido.



