La falta de control financiero amenaza la inversión empresarial en inteligencia artificial

El rápido crecimiento en la adopción de nuevas tecnologías por parte de las empresas españolas contrasta con la falta de métricas y estrategias de rentabilidad a largo plazo, lo que amenaza el éxito de los proyectos y la competitividad futura del mercado nacional.
28 de mayo, 2026
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El uso de la IA en el tejido empresarial español ha experimentado un crecimiento notable de forma reciente. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, el 21,1% de las organizaciones españolas con más de diez trabajadores ya implementa inteligencia artificial. Lo que supone un incremento interanual cercano a los 9 puntos porcentuales. Sin embargo, la consultora tecnológica knowmad mood advierte que una gran parte de estas inversiones se está realizando sin establecer indicadores financieros que permitan evaluar su rentabilidad. Este impulso responde frecuentemente al miedo a perder cuota de mercado frente a la competencia, más que a una planificación orientada a analizar la viabilidad económica.

Esta ausencia de madurez estratégica provoca que numerosas iniciativas nacen como experimentos aislados y quedan estancadas en la fase de prueba, sin llegar a integrarse en la operativa central de la compañía. A nivel global, la consultora Gartner calcula que el 40% de los proyectos serán cancelados antes del año 2027 por la incapacidad corporativa para demostrar un retorno de la inversión. Además de por el aumento imprevisto de los gastos derivados de la infraestructura y el mantenimiento de las bases de datos.

Existen diversas barreras organizativas y de gestión que dificultan la medición del éxito de estas implementaciones. Por un lado, muchas compañías adquieren herramientas tecnológicas por seguir tendencias en lugar de identificar previamente una ineficiencia real en sus procesos productivos para determinar si es el recurso adecuado para resolverla. Por otro lado, la evaluación de estos proyectos suele eludir los parámetros de negocio tradicionales centrados en el ahorro de costes operativos o el aumento directo de las ventas, basándose únicamente en mediciones puramente técnicas. A esto se suma el factor organizativo, ya que la falta de planes de formación interna provoca resistencia al cambio humano y el abandono de las aplicaciones a los pocos meses de su despliegue en las empresas.

En consecuencia, la inversión carente de control financiero conlleva un alto riesgo de paralizar la innovación y mermar la competitividad de la economía española frente a mercados internacionales más eficientes. Puesto que si estas tecnologías se perciben como un gasto sin beneficios tangibles, las organizaciones tenderán a congelar sus presupuestos.

Desde la dirección de knowmad mood Roberto Fuentes explica: «Comprar tecnología no es lo mismo que transformar un negocio. Para que la IA sea rentable, el primer paso no debe ser comprar licencias, sino definir el objetivo económico y cómo medir el éxito desde el primer día».

Bajo esta premisa, la entidad enfoca su actividad en el diseño de soluciones orientadas al negocio real que permitan a las empresas superar la etapa de laboratorio y garantizar un impacto positivo en los resultados corporativos.