Un reciente estudio elaborado por la firma de análisis tecnológico IoT Analytics, basado en encuestas a 120 empresas fabricantes, revela que la inmensa mayoría de los responsables de decisiones de ingeniería da por segura la integración de la IA en los programas informáticos de diseño. Concretamente, un 87% de los encuestados espera que esta tecnología se incorpore de forma inminente a las herramientas principales. Mientras que una proporción casi idéntica señala que el mayor beneficio será la reducción del esfuerzo manual en las tareas de ingeniería repetitivas.
A la hora de evaluar dónde aportará más valor esta innovación en un plazo de dos a tres años, un 78% de los directivos destaca la preparación de simulaciones y la interpretación de sus resultados. Otras áreas que también generarán un nivel de utilidad alto o crítico incluyen la creación de documentación y la generación de requisitos mediante modelos de lenguaje, así como la optimización predictiva del diseño y la generación de código informático.
Este interés en el área de las simulaciones responde a un cambio fundamental en la naturaleza de los artículos comerciales, los cuales ahora están definidos por el software, cuentan con capacidades inteligentes y se actualizan continuamente tras su llegada al mercado. Esto provoca que la prioridad de los ingenieros pase de saber si un producto puede fabricarse a comprender cómo se comportará una vez terminado, situando a la simulación en el centro de la disciplina de diseño. Los datos recopilados apuntan a que esta es la categoría de software con mayor crecimiento en la actualidad, junto con las infraestructuras de computación en la nube.
Sin embargo, a pesar de las altas expectativas de valor, el nivel de confianza de los profesionales en los resultados generados por la inteligencia artificial es sumamente bajo. La redacción de documentación es la tarea que inspira más seguridad al ser considerada la más tolerante a posibles errores, pero, incluso en este escenario, solo un 24% de los encuestados afirma confiar plenamente en la tecnología. Cuando se analizan otras tareas dentro del estudio, la confianza total no llega a superar el 3% de la muestra y, en el caso específico de las simulaciones generadas por algoritmos, la credibilidad cae hasta el 17%.
Los responsables del análisis concluyen que el desafío actual de la industria ya no es la adopción de la inteligencia artificial, sino lograr que los ingenieros confíen lo suficiente en ella para tomar decisiones basadas en sus datos. Para alcanzar este objetivo, los proveedores tecnológicos deberán ofrecer sistemas que permitan auditar y verificar los resultados de las operaciones, cerrando así la brecha existente entre la ambición de automatizar los procesos de diseño y la fiabilidad real percibida por los usuarios finales.
