La segunda jornada del Digital Enterprise Show 2025 (DES2025), celebrada en Málaga, ha abordado algunos de los principales retos que plantea la transformación digital avanzada, con especial atención a la gobernanza de los datos, la inteligencia artificial (IA) y la necesidad de un enfoque ético en su aplicación. Entre los ponentes, Margaret Mitchell, directora de Ética en Hugging Face y exresponsable de este ámbito en Google, ha defendido la integración de criterios éticos en los procesos de desarrollo de IA como forma de generar confianza, anticipar impactos y asegurar la rentabilidad empresarial.
Mitchell ha señalado que el éxito ético en IA puede medirse a partir de la confianza generada en el mercado, aunque ha advertido que todavía falta consenso sobre qué valores deben prevalecer y quién los define. Esta tensión entre ética y competitividad, ha apuntado, se intensifica con la aparición de nuevos actores tecnológicos con marcos regulatorios dispares, como los desarrolladores de herramientas de código abierto en Asia.
En este contexto, el abogado Ceyhun Necati, del despacho Linklaters, ha subrayado la importancia del marco legal en la adopción de la IA. Según su análisis, la Unión Europea mantiene un papel pionero en regulación, y muchas empresas están más preocupadas por el cumplimiento normativo que por los avances tecnológicos en sí mismos.
Transparencia y evaluación de riesgos, palancas de confianza
El uso consciente y transparente de la IA ha sido otro de los temas centrales. Malú Delicado, CIO de Mapfre, ha compartido su experiencia con una plataforma interna capaz de evaluar la transparencia y los riesgos asociados a la IA utilizada por la aseguradora. Esta herramienta permite identificar incidencias y corregirlas antes de que escalen, ayudando así a convertir el cumplimiento normativo en una ventaja operativa.
En el caso de Engie, su responsable de digitalización, Marian de la Peña, ha destacado que la gestión del dato debe alinearse con la estrategia empresarial, especialmente en sectores altamente regulados. Ha defendido la incorporación de soluciones analíticas éticas como una necesidad para reimaginar procesos y mejorar la eficiencia.
Por su parte, Jose Senra, responsable global de operaciones de gestión de datos en PepsiCo, ha descrito el dato como un activo estratégico, y ha hecho hincapié en la publicación reciente de una política global de uso responsable de la IA.
Dicha política incluye requisitos de arquitectura y seguridad, además de un consejo global de IA encargado de supervisar su cumplimiento en todas las unidades de negocio.
Cultura organizacional, sostenibilidad y conexión con la alta dirección
Desde AXA Seguros, José Ignacio Esteban de Vargas ha explicado que, para lograr una gestión de datos efectiva, es fundamental implicar a todos los actores del proceso, alineando la comunicación con la dirección general. Ha defendido que transmitir el valor de herramientas como los data lakes de forma comprensible es clave para su adopción y aprovechamiento interno.
El impacto medioambiental de la inteligencia artificial también ha sido objeto de análisis; David Villaseca, director digital de Moeve, ha alertado sobre el consumo energético elevado de estas tecnologías, subrayando la necesidad de monitorizar y minimizar dicha huella. Una visión compartida por Carlos Asensio, responsable de planificación digital y gobernanza de IA en Iberdrola, quien ha incidido en el papel de la IA para generar eficiencia, pero siempre dentro de modelos responsables desde la óptica ESG (Environmental, Social and Governance).
El consenso entre los distintos ponentes del DES2025 apunta a la necesidad urgente de avanzar en gobernanza, transparencia y responsabilidad ética en el despliegue de la inteligencia artificial. Desde plataformas de evaluación y políticas corporativas hasta nuevos marcos normativos europeos, el sector empresarial empieza a trazar una hoja de ruta compartida en la que la IA no solo sea eficaz, sino también fiable y sostenible.



