La industria de la construcción (históricamente percibida como un sector tradicional), está protagonizando un cambio de paradigma acelerado hacia la digitalización avanzada. Según los datos que maneja IFS en su informe de predicciones, el 91% de las compañías del sector tiene previsto incrementar su inversión en inteligencia artificial durante 2026. Consolidando una tendencia que busca optimizar la ejecución de proyectos y la inteligencia empresarial. Este movimiento no es repentino, sino la culminación de un proceso de maduración tecnológica que ya se observaba en ejercicios anteriores, cuando una mayoría de empresas de ingeniería inició la renovación de sus sistemas de planificación de recursos empresariales (ERP) como paso previo indispensable.
Gonzalo Valle, director de preventa de IFS explica: «Nuestro estudio previo del sector reveló que el 63% de las empresas de construcción e ingeniería tenía previsto adoptar un nuevo sistema ERP en un plazo de uno o dos años, como paso clave para escalar el uso de la IA dentro de la organización«.
La estrategia tecnológica de estas organizaciones se fundamenta en la modernización de sus plataformas base. Tal y como explican desde la dirección de preventa de la compañía especializada, la adopción de nuevos sistemas de gestión en los últimos dos años tenía como objetivo final escalar el uso de la IA. Las organizaciones buscan plataformas preparadas para el futuro que permitan unificar los datos y acelerar la toma de decisiones, dejando atrás las herramientas heredadas que impedían una visión global del negocio. La IA industrial se establece así como el mecanismo idóneo para automatizar la recopilación de información, reduciendo drásticamente la dependencia de los procesos manuales y eliminando las inconsistencias habituales derivadas de las estimaciones humanas.
Los resultados de esta apuesta tecnológica ya son tangibles en las cuentas de resultados de las corporaciones que se adelantaron al mercado. Los análisis indican que el 89% de las empresas que han adoptado la IA de forma temprana afirma haber incrementado su rentabilidad. Estas mejoras se reflejan en áreas críticas de la gestión financiera y operativa, donde se han registrado datos de eficiencia operativa un 44% superiores a la media intersectorial. Así mismo, la aplicación de estas soluciones ha permitido una reducción del 42% en los costes de suministro y una disminución del 36% en los gastos asociados a los proyectos, validando la tecnología como una palanca de ahorro directo.
Kenny Ingram, vicepresidente de C&E, y Chris Knight, director global de industria, C&E aseguran: “La modernización tecnológica está siendo uno de los pilares de esta evolución. Las organizaciones buscan plataformas ERP preparadas para el futuro como base para implementar soluciones de IA fiables y escalables, capaces de unificar datos y acelerar la toma de decisiones”.
Resiliencia ante la incertidumbre económica
En el actual escenario de volatilidad global, las empresas de ingeniería y construcción operan con márgenes muy ajustados que las hacen especialmente vulnerables a cualquier desviación. Por este motivo, el control sobre la gestión se ha convertido en una prioridad absoluta para los directores financieros y de operaciones. En este contexto, la inteligencia artificial se posiciona como un factor diferencial para anticiparse a los riesgos y evitar desviaciones presupuestarias, permitiendo a las compañías reaccionar con agilidad ante imprevistos que, en el pasado, comprometían la viabilidad de los proyectos.
De cara al futuro inmediato, las previsiones del sector apuntan a que los mayores beneficios de esta tecnología se concentrarán en la propia ejecución de las obras y en el aumento de la rentabilidad neta. El año 2026 se perfila como un ejercicio marcado por una industria más conectada y eficiente, preparada para responder a los retos de productividad y sostenibilidad mediante una infraestructura digital que aporta certeza en un entorno de complejidad operativa creciente.



