El rol del director de sistemas de información experimenta una transformación profunda en el presente ejercicio, marcada por la necesidad de convertir las pruebas de concepto tecnológico en un valor de negocio medible. En este escenario, casi la mitad de los responsables tecnológicos sitúan la alineación de la estrategia de tecnologías de la información con los objetivos empresariales como su principal prioridad, una cifra que asciende al 48% frente al 34% registrado el año anterior. Este reajuste estratégico ha desplazado a la ciberseguridad del primer puesto de sus responsabilidades, no por una pérdida de relevancia; sino por las graves consecuencias que conlleva la falta de sintonía entre los departamentos técnicos y las áreas de negocio. La exigencia por demostrar la rentabilidad de las inversiones tecnológicas choca con una falta de comprensión directiva, ya que el 61% de los responsables de tecnología afirma que el resto de ejecutivos no comprende plenamente el alcance de sus funciones.
Fernando Aguilar, director comercial de Experis señala: “La brecha entre lo que la tecnología es capaz de hacer y lo que las organizaciones están preparadas para ejecutar no ha hecho más que ampliarse. La inversión en IA se encuentra en niveles históricos, pero los retornos no avanzan al mismo ritmo. La verdadera dificultad está en hacer que la IA funcione dentro de organizaciones reales, con procesos reales, personas y responsabilidades reales. El reto para los CIOs ya no es únicamente impulsar la innovación, sino conseguir que esta pueda integrarse y generar valor dentro del negocio”.
A pesar de estas fricciones organizativas, el despliegue de la IA comienza a mostrar resultados tangibles en las cuentas de resultados. Más de la mitad de los directivos encuestados confirma que sus inversiones en este ámbito ya generan un retorno positivo, especialmente a través de la automatización y herramientas analíticas. Sin embargo, los responsables mantienen una perspectiva pragmática, ya que un 41% sigue considerando que la computación en la nube y las infraestructuras digitales escalables constituyen las principales fuentes de retorno de la inversión. El mercado percibe un equilibrio en el esfuerzo financiero destinado a la IA, con más de la mitad de los profesionales considerando que el nivel de inversión actual es el adecuado. Frente a 1/3 que opina que existe un exceso de gasto en la materia. Los testimonios del sector apuntan a una adopción gradual, priorizando la eficiencia de los procesos internos antes de aplicar estas innovaciones a los modelos de negocio comerciales.
La integración de nuevas herramientas no está provocando una destrucción generalizada de puestos de trabajo, sino una adaptación de los perfiles existentes. Las organizaciones optan mayoritariamente por incorporar competencias de inteligencia artificial en los roles tradicionales. Combinando el conocimiento técnico con la visión estratégica, lo que subraya la importancia de la supervisión humana. Paradójicamente, mientras los puestos se vuelven más complejos, los planes de sucesión para el liderazgo tecnológico están perdiendo tracción en las empresas, descendiendo del 63% al 58% en el último año. Para cubrir estas necesidades, las compañías continúan dependiendo de la contratación de talento externo en lugar de potenciar la promoción interna, a la vez que exploran modelos de prestación de servicios deslocalizados para reducir costes operativos.
En paralelo al desarrollo del talento, la protección de las infraestructuras acapara gran parte de los incrementos presupuestarios previstos para este año. No obstante, los datos revelan una ligera desconexión entre la inversión y la preparación real, puesto que la alineación entre la estrategia de riesgos y el nivel de defensa cibernética ha caído cinco puntos porcentuales. Junto a la seguridad, la soberanía digital emerge como un área crítica para mantener el control sobre los datos y el hardware corporativo. Sin embargo, las empresas se enfrentan a una contradicción operativa evidente en este terreno. La mayoría de los directivos prioriza la soberanía digital al mismo tiempo que incrementa la dependencia de servicios tecnológicos deslocalizados, una tensión que todavía no ha encontrado una resolución clara en la industria. Finalmente, casi la mitad de los profesionales señala que mantenerse al día con el vertiginoso ritmo del cambio tecnológico constituye su principal barrera operativa en la actualidad, obligando a los responsables a combinar el aprendizaje continuo y las habilidades interpersonales para escalar las innovaciones de forma eficaz.
