Un informe publicado hace unas semanas por el investigador Fabien Petit para la Comisión Europea y titulado The future employment impact of artificial intelligence and emerging digital technologies in Euro analiza cómo la automatización transformará el mercado de trabajo. Petit es profesor adjunto de la Universidad de Barcelona e investigador del University College London, CEPEO, y su trabajo se centra en los mercados laborales, las tecnologías, las competencias, las generaciones y la desigualdad.
Para realizar el presente estudio, utilizó cálculos de exposición tecnológica desarrollados en 2025 por Ekaterina Prytkova y otros colaboradores, combinados con datos demográficos de Eurostat y proyecciones basadas en el volumen de patentes para anticipar la actividad innovadora.
Según sus conclusiones, de cara al año 2040, la inteligencia artificial y las tecnologías digitales emergentes generarán un incremento medio del empleo del 5,9 por ciento en Europa, lo que equivale a casi doce millones de nuevos puestos de trabajo. Si contabilizamos el factor del cambio demográfico, el impacto positivo global sobre la ocupación se eleva hasta el 6,6 por ciento, sumando un total de más de trece millones de empleos.
A pesar de estos datos favorables, los resultados a largo plazo revelan profundas diferencias dependiendo de la región y del perfil del trabajador.
En el ámbito geográfico, el crecimiento proyectado no se repartirá de forma equitativa y, dentro de las grandes economías del continente, Alemania y España se posicionan como los territorios más beneficiados por este avance tecnológico, en claro contraste con Francia e Italia, que registrarán mejoras más discretas debido a su estructura industrial, su nivel de adopción digital y su demografía.
A nivel local se espera una fuerte polarización, con pérdidas de empleo concentradas en áreas periféricas y económicamente más frágiles, entre las que se incluyen zonas de Europa del Este y del Sur, Rumanía y las regiones rurales francesas.
El nivel formativo será otro factor determinante en la evolución del mercado de trabajo y, así, los profesionales con alta cualificación experimentarán el mayor crecimiento laboral, con un incremento estimado de más del 22% para 2040, al estar más expuestos de forma directa a estos sistemas. Por variables demográficas, las mujeres y los trabajadores de entre veinticinco y sesenta y cuatro años sacarán un mayor provecho de la situación, frente al colectivo masculino y los jóvenes de entre quince y veinticuatro años.
La vulnerabilidad de la población de menor edad se debe a su mayor presencia en trabajos a tiempo parcial o del sector servicios, así como a la prolongación de sus etapas formativas. Por su parte, el personal con baja cualificación se verá más afectado por las tecnologías complementarias, mientras que los perfiles intermedios obtendrán resultados desiguales.
Para garantizar que estos beneficios se materialicen y reducir los riesgos de pérdida de puestos de trabajo, el documento subraya la necesidad imperiosa de aplicar medidas gubernamentales preventivas, entre las que destaca como fundamentales el fomentar la inversión en la actualización de conocimientos y la recualificación de las plantillas, además de facilitar la movilidad laboral y ofrecer apoyo específico al colectivo juvenil.
Finalmente, y para combatir la creciente brecha territorial, Petit indica que se requiere el diseño de normativas locales que integren el desarrollo de infraestructuras de telecomunicaciones, la mejora de las habilidades y la innovación autóctona en aquellas zonas más vulnerables.



