Kyndryl detecta un giro hacia modelos híbridos, multinube y repatriación de datos en la era de la IA

El Cloud Readiness Report 2025 de Kyndryl revela que las organizaciones están revisando su estrategia de nube ante el avance de la IA, mayores exigencias de seguridad y nuevas normativas, mientras consolidan modelos híbridos y multinube y empiezan a traer de vuelta parte de sus datos a infraestructuras propias.
25 de noviembre, 2025
Digital inside_Kyndryl_nube hibrida

Kyndryl ha hecho público su Cloud Readiness Report 2025, elaborado a partir de una encuesta a 3.700 altos directivos de 21 países, entre ellos España. El estudio, complementado con una encuesta específica sobre innovación en la nube, apunta a que las organizaciones están reevaluando su infraestructura cloud ante el impacto de la inteligencia artificial, la intensificación de los requisitos de seguridad y la aparición de nuevas expectativas de gobernanza sobre los datos y los sistemas.

En muchas compañías, la nube se ha convertido en el soporte principal de sus operaciones diarias. Sin embargo, el 70% de los directores generales consultados reconoce que ha llegado a su entorno actual de nube como resultado de decisiones reactivas o puntuales, más que de una planificación deliberada, y al mismo tiempo las organizaciones han incrementado su inversión en servicios cloud en más de un 30% de media durante el último año.

Para Kyndryl, esta distancia entre un uso reactivo de la nube y un enfoque diseñado de forma explícita resulta especialmente significativa en el contexto actual. La compañía sostiene que la IA exige un acceso fluido a los datos y que los requisitos de gobernanza evolucionan con rapidez, por lo que un modelo de nube híbrida se perfila como un elemento que puede marcar diferencias en la adopción de la IA. Desde la práctica global de nube de Kyndryl se traslada la idea de que las organizaciones que conciben su arquitectura pensando en la interoperabilidad, la confianza y la agilidad tendrán más capacidad para impulsar la innovación de forma continua e incorporar la IA de manera segura a gran escala.

Nicolas Sekkaki, Global Cloud Practice Leader de Kyndryl afirma: «La diferencia entre una estrategia de nube reactiva y una deliberada nunca ha sido tan importante. Dado que la IA exige un acceso fluido a los datos y que los requisitos de gobernanza evolucionan rápidamente, un modelo de nube híbrida es el factor diferenciador que permite adoptar con éxito la IA. Las organizaciones que diseñan pensando en la interoperabilidad, la confianza y la agilidad impulsarán la innovación continua e integrarán la IA de forma segura a gran escala«.

Nube híbrida, multinube y repatriación de datos

El informe señala que los modelos híbridos y de multinube ya son la opción mayoritaria entre los encuestados. La nube híbrida y la multinube se han convertido en el modelo predominante, con un 84% de los líderes que utiliza de forma intencionada múltiples proveedores y un 41% que ha comenzado a devolver parte de los datos a entornos locales para equilibrar control, rendimiento y cumplimiento normativo. Esta repatriación de datos hacia centros de datos propios o instalaciones on-premise se presenta como una forma de recuperar visibilidad y gobierno sobre la información más sensible, sin renunciar a las ventajas de escalabilidad asociadas a los servicios de nube pública.

Otro de los ejes del estudio es la relación entre la estrategia de nube y la adopción de inteligencia artificial. Para el 89% de los responsables consultados, las inversiones realizadas en la nube han facilitado el uso de la IA, aunque un 35% identifica los retos de integración como uno de los principales frenos para obtener retorno de esas iniciativas. Los encuestados apuntan a que la necesidad de integrar datos y aplicaciones distribuidos entre distintos entornos y proveedores complica el despliegue de casos de uso de IA en producción y retrasa la obtención de beneficios tangibles.

Ante este escenario, las organizaciones están recurriendo cada vez más a infraestructuras especializadas y optimizadas para cargas de trabajo de IA que emplean unidades de procesamiento gráfico (GPU), es decir, procesadores diseñados para realizar cálculos masivos en paralelo. El objetivo declarado es disponer de la potencia computacional necesaria para entrenar y ejecutar modelos de IA complejos, manteniendo al mismo tiempo un control estricto de los costes asociados a este tipo de capacidades.

El Cloud Readiness Report 2025 subraya que la arquitectura de nube se ha convertido en un factor que define el grado de control de las empresas sobre su tecnología. El informe concluye que las organizaciones que tratan la nube como una capacidad estratégica, alineando infraestructura, gobernanza y datos, están mejor posicionadas para integrar la IA de forma segura, cumplir las exigencias normativas, gestionar los costes y acelerar la innovación. De esta forma, la nube deja de entenderse solo como un entorno de alojamiento y pasa a considerarse un componente estructural del modelo operativo de las compañías.

El auge de la denominada IA agencial, entendida como enfoques de IA orientados a automatizar cadenas de tareas y a tomar decisiones con un mayor grado de autonomía, está impulsando esta evolución. Las compañías están entrenando cada vez más modelos en nubes públicas para aprovechar su capacidad de escalado y, posteriormente, los ejecutan en entornos privados con el fin de reforzar la gobernanza. De este modo buscan combinar el rendimiento que aportan los grandes proveedores públicos con un mayor nivel de confianza sobre el uso y la protección de los datos.

En este contexto, las arquitecturas híbridas se plantean como una capa de conexión entre los entornos públicos y privados. Estas configuraciones permiten a las empresas decidir en cada momento dónde alojar los distintos componentes de sus sistemas en función de criterios de rendimiento, seguridad y coste, especialmente a medida que amplían el uso de la IA en procesos considerados de misión crítica.

La seguridad y la soberanía del dato ocupan un lugar destacado en las conclusiones del informe de Kyndryl. Según el estudio, la seguridad y la soberanía dejan de verse solo como limitaciones para pasar a funcionar como principios de diseño que buscan reforzar la confianza y la interoperabilidad entre proveedores y jurisdicciones. La compañía señala que los grandes proveedores globales de nube están localizando su infraestructura para responder a nuevos requisitos regulatorios, mientras que las empresas diseñan arquitecturas que permiten mover datos de forma segura entre países y entre diferentes plataformas cloud, con el objetivo de compatibilizar cumplimiento normativo, flexibilidad tecnológica y uso intensivo de la IA.