Keyrus diseña un marco organizativo para frenar el abandono de proyectos corporativos de IA

Muchas empresas están abandonando proyectos de algoritmos autónomos por su baja rentabilidad y falta de control, mientras que un nuevo modelo apuesta por reforzar la supervisión humana.
17 de junio, 2026
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La implantación de la IA en el ámbito corporativo ha alcanzado un punto de inflexión que deriva en un estancamiento operativo tras un periodo inicial de experimentación masiva. Según los datos del reciente informe sobre directivos globales elaborado por la firma analista PwC, más de un 80% de las compañías ya ha puesto en marcha iniciativas vinculadas a esta tecnología, aunque apenas un 12% de los máximos responsables empresariales constata un incremento de los ingresos o una reducción de costes. Esta situación de falta de gestión en las transiciones tecnológicas, que amenaza con generar descontrol en los programas de software que operan de forma independiente, coincide con las previsiones del estudio de Gartner de cara al año 2025. Dicha empresa de investigación tecnológica estima que un 40% de los proyectos de lA basados en agentes autónomos serán cancelados antes de 2027 debido a la ausencia de directrices de control y a la constante incertidumbre sobre el retorno de la inversión.

Para hacer frente a esta falta de organización y convertir el uso de la IA en un proceso industrializado, la firma de consultoría de datos Keyrus ha anunciado el lanzamiento global de un nuevo marco de trabajo denominado modelo de orquestación humana. La entidad, que cuenta con una trayectoria de tres décadas en la creación de cimientos de datos, busca proporcionar la infraestructura de trabajo de la que carecen actualmente las empresas. El presidente ejecutivo y fundador de la firma, Éric Cohen, explica que el sector tecnológico ha transmitido la falsa premisa de que la simple mejora de los algoritmos bastaría para transformar los negocios. Según el directivo, la principal barrera de entrada durante la próxima década residirá en la arquitectura organizativa y no en la tecnología. Ya que este nuevo modelo pretende funcionar como un sistema de gobernanza que devuelva el control a los trabajadores para obtener un rendimiento corporativo sostenido.

La transición hacia un uso escalable de esta tecnología requiere de unos procedimientos metodológicos específicos, por lo que el nuevo marco de trabajo se articula a través de una arquitectura que organiza la convivencia entre los sistemas autónomos y los equipos humanos. Esta estructura organizativa IA, una base de la información sin la cual es inviable cualquier avance corporativo en este campo. Posteriormente, se establece una matriz de decisiones que delimita con exactitud las responsabilidades que asumen los procesos automatizados. Permitiendo situar de nuevo a las personas al mando de las operaciones críticas para preservar la identidad y cultura operacionales de cada compañía. Finalmente, la metodología exige una medición estricta del retorno de inversión de cada proceso y agente de software implicado, con el objetivo de transformar la potencia de los algoritmos en unas métricas de rendimiento reales y evaluables.

La ejecución práctica de esta estrategia de gestión empresarial se apoya en una serie de activos de software desarrollados de manera interna por la propia compañía. Las herramientas de la consultora están diseñadas de manera específica para administrar arquitecturas informáticas complejas y aplicar controles de calidad de datos, facilitando a su vez los procesos de migración de código que se realizan con asistencia de la inteligencia artificial.