IBM predice cinco tendencias tecnológicas para 2026

Un estudio del IBM Institute for Business Value identifica cinco tendencias que están configurando cómo las organizaciones toman decisiones, gestionan el talento, se relacionan con sus clientes y preparan su infraestructura tecnológica de cara a 2026.
10 de diciembre, 2025
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Al final de 2025, el entorno empresarial continúa marcado por la incertidumbre, pero los datos del IBM Institute for Business Value apuntan a que esta situación no está frenando a las organizaciones, sino que las impulsa a transformar su manera de operar. Según el informe «Cinco tendencias para 2026«, las compañías están priorizando tecnologías que les proporcionen velocidad, resiliencia y capacidad de análisis. Poniendo la inteligencia artificial que ha pasado de ser experimental a convertirse en un elemento central en la toma de decisiones, en la redefinición de funciones internas y en la gestión de las expectativas de los clientes.

El informe identifica cinco tendencias que, redefinirán la ventaja competitiva en 2026: la toma de decisiones en tiempo casi real, la adopción de agentes de IA, la evolución de los roles laborales, la necesidad de confianza y transparencia con los consumidores y la preparación para ecosistemas potenciados por computación cuántica. Las conclusiones se apoyan en encuestas a ejecutivos de grandes empresas y a empleados que son, a la vez, consumidores de servicios digitales.

Las organizaciones encuestadas describen un proceso en el que los modelos operativos se están reorientando hacia la IA, con la vista puesta en un siguiente salto tecnológico en el que la computación cuántica se incorpore progresivamente para abordar problemas de mayor complejidad. Según el estudio, el mensaje que se desprende es que el futuro próximo favorece a las empresas capaces de adaptarse con rapidez a esta combinación de tecnologías y cambios organizativos.

La mayoría de los ejecutivos consultados considera que la velocidad en la toma de decisiones y la capacidad de operar en tiempo real será un factor diferencial en 2026, apoyado en agentes de IA capaces de actuar de manera autónoma. El 95% de los directivos declara que necesita decisiones cada vez más rápidas y el 90% cree que perderá ventaja si su organización no puede operar en tiempo real. Pese a esta presión, un 96% afirma que las decisiones más críticas adoptadas durante 2025 fueron, a su juicio, las adecuadas.

En este contexto, la adopción de agentes de IA se presenta como una vía para gestionar la complejidad. Uno de cada cuatro ejecutivos indica que en 2025 su organización ya disponía de agentes de IA actuando de forma independiente y siete de cada diez esperan contar con esta capacidad a finales de 2026. Sin embargo, los mismos directivos reconocen que únicamente alrededor del 40% de las iniciativas de IA agentiva puestas en marcha en 2025 alcanzaron los resultados previstos según métricas objetivas, lo que evidencia una brecha entre ambición y ejecución que las organizaciones deberán abordar.

Los empleados no solo anticipan cambios profundos en sus funciones por efecto de la IA y otras tecnologías, sino que en su mayoría declaran estar dispuestos a adoptarlas y a reorientar su carrera para adquirir nuevas competencias. El 61% espera que su rol cambie de forma significativa en 2026 debido a nuevas herramientas y el 81% confía en poder adaptarse a estos avances. Entre dos y tres veces más empleados se inclinan por aumentar el uso de la IA en su trabajo antes que resistirse a ella de cara al próximo año.

Esta disposición se refleja también en la apertura a nuevas formas de interacción con sistemas automatizados. El 63% de los empleados se muestra dispuesto a trabajar con un agente de IA y casi la mitad, el 48%, afirma que se sentiría cómoda siendo gestionada por uno. Para muchos, la IA ya está modificando la naturaleza de las tareas: el 61% considera que estas tecnologías hacen su trabajo menos rutinario y más orientado a actividades estratégicas.

El interés por la formación en estas competencias es elevado. El 56% de los empleados estaría dispuesto a cambiar de empresa para recibir mejor capacitación y el 42% llegaría incluso a aceptar una reducción salarial a cambio de esa oportunidad de desarrollo. Al mismo tiempo, el 56% de los ejecutivos reconoce que los empleados están experimentando niveles de agotamiento asociados a los cambios en procesos y responsabilidades. A pesar de ello, entre quienes perciben que la IA está transformando la cultura corporativa, un 88% valora ese cambio como positivo.

En el ámbito del mercado, el estudio muestra que los consumidores pueden tolerar ciertos fallos en servicios basados en IA, pero penalizan de forma clara la falta de transparencia sobre su uso. Más de la mitad de los consumidores, el 56%, afirma estar lo suficientemente entusiasmada con servicios innovadores apoyados en IA como para aceptar errores. Sin embargo, el 89% quiere saber cuándo está interactuando con un sistema de IA y demanda claridad al respecto.

Esta exigencia de transparencia se traslada a la gestión de marca. El 95% de los ejecutivos encuestados considera que la confianza de los consumidores en la IA que emplea su organización será determinante para el éxito de nuevos productos y servicios. El estudio señala que cuatro de cada cinco clientes confiarían menos en una marca si descubrieran que ocultó de forma intencionada el uso de IA. Dos tercios de los consumidores cambiarían de marca para evitar una IA no declarada y la mitad estaría dispuesta a pagar más por productos o servicios que no recurran a sistemas ocultos de este tipo.

Para los equipos directivos, la resiliencia y la soberanía de la IA se perfilan como elementos que deben integrarse expresamente en la estrategia empresarial de 2026. El 93% de los ejecutivos considera que la soberanía de la IA, entendida como el control sobre los datos, los modelos y la infraestructura asociados, debería formar parte de esa estrategia. Cuando se les plantea, sin referencias a regiones concretas, si les preocupa la dependencia excesiva de recursos de cómputo concentrados geográficamente, el 50% se muestra de acuerdo. Esta percepción sugiere que las decisiones sobre dónde y cómo desplegar cargas de trabajo de IA se convertirán en un asunto de gestión del riesgo operativo.

En paralelo, el informe introduce la visión de un ecosistema tecnológico marcado por la computación cuántica. Las organizaciones que ya se están preparando para la computación cuántica tienden a integrarse en diversos ecosistemas tecnológicos y consideran que sus socios son una palanca para acelerar la adopción de nuevas tecnologías y amortiguar el impacto de futuras disrupciones.

El 79% de los ejecutivos indica que los socios de ecosistema contribuyen a acelerar la adopción tecnológica y el 77% señala que los datos procedentes de estos socios mejoran los resultados del negocio. Además, el 89% considera que estas alianzas ayudarán a reducir el impacto de las disrupciones, lo que sitúa la colaboración interempresarial como un componente relevante en las estrategias asociadas tanto a la IA como a la computación cuántica.

En conjunto, las cinco tendencias descritas apuntan a un 2026 en el que la ventaja competitiva se articulará en torno a la combinación de IA, talento capacitado para utilizarla, confianza de los clientes, decisiones sobre soberanía tecnológica y participación en ecosistemas avanzados. Para las organizaciones, el reto no se limita a desplegar tecnologías, sino a alinear decisiones, cultura interna, relación con el mercado e infraestructuras de cómputo en un mismo marco estratégico.

Metodología del estudio

El informe se basa en dos encuestas a gran escala: una dirigida a 1.028 ejecutivos del C-suite de grandes empresas de veinte industrias y otra a 8.500 empleados a tiempo completo con distintos niveles de conocimiento en IA, desde básico hasta experto. La primera recoge la perspectiva de la alta dirección sobre prioridades estratégicas, inversiones tecnológicas y riesgos percibidos, mientras que la segunda incorpora la visión de los empleados como usuarios de tecnología y consumidores.

Para identificar las tendencias, se aplicaron estadísticas descriptivas sobre las respuestas de ambos colectivos. Así mismo, se llevaron a cabo análisis de regresión sobre los datos correspondientes a los ejecutivos con el objetivo de determinar los factores que influyen en las distintas perspectivas estratégicas recogidas en el estudio. Algunas conclusiones específicas sobre la adopción de IA agentiva se apoyan, además, en un trabajo previo del IBM Institute for Business Value publicado en octubre de 2025, complementado con datos adicionales no difundidos públicamente.