Aunque muchas veces pase inadvertido para la población, la fabricación de medicamentos deja compuestos en sistemas acuáticos y suelos, lo que genera un efecto constatable en los ecosistemas y en la salud pública a escala global. Para hacer frente a esta realidad desde la innovación tecnológica, ha nacido el proyecto ETERNAL, coordinado por el Instituto Tecnológico del Plástico con sede en Valencia. Esta iniciativa comunitaria, que cuenta con el respaldo financiero del programa Horizonte Europa, busca reducir la huella ambiental del sector farmacéutico mediante la digitalización, abarcando la totalidad del proceso industrial, desde el diseño inicial de los fármacos hasta el final de su vida útil.
El consorcio reúne a dieciséis entidades europeas, prestando especial atención a la cooperación técnica e industrial desarrollada entre organizaciones de España y el Reino Unido. Distintos centros de investigación ecológica, expertos en metodologías de trabajo y corporaciones farmacéuticas británicas han aportado conocimientos en la producción a gran escala, el diseño de talleres participativos y las evaluaciones de riesgo ambiental, garantizando así la creación de plataformas analíticas adaptables. Las autoridades ministeriales científicas de dicho país han incidido en que estas sinergias bilaterales resultan indispensables para trasladar las investigaciones teóricas a aplicaciones prácticas, asegurando la evolución y el sustento de áreas críticas como las ciencias biomédicas y las energías limpias.
Patrick Vallance, ministro de estado de ciencia, investigación e innovación del Reino Unido, señala: «La estrecha colaboración entre socios de España y el Reino Unido está convirtiendo la investigación y la innovación de primer nivel en un impacto real a través de Horizonte Europa». «España cuenta con fantásticos innovadores en las principales industrias del futuro, como la energía limpia y las ciencias biomédicas. Es fundamental que sigamos colaborando estrechamente, para el bienestar y el sustento de ambos países«.
Por el lado español, el tejido empresarial ha contribuido con el desarrollo de sistemas de control continuo de la producción, integrando inteligencia artificial, fotónica y gemelos digitales. Los responsables directivos de las firmas tecnológicas involucradas explican que la aplicación de estas herramientas computacionales en procesos industriales complejos responde a un marco de innovación responsable. A estos avances se añaden adicionalmente otras disciplinas complementarias desplegadas en el proyecto, como son la química verde y la mecanoquímica.
Esta colaboración ha materializado seis casos de estudio industriales plenamente funcionales en toda Europa. Las compañías del sector disponen ahora de un marco validado para modernizar sus instalaciones mediante algoritmos predictivos para optimizar recursos, minimizar residuos y fortalecer la competitividad productiva. Al mismo tiempo, la información extraída de estas pruebas permite a los reguladores públicos y a los responsables de compras tecnológicas evaluar empíricamente cómo las variaciones en la manufactura alteran el impacto ecológico de los tratamientos. Este esfuerzo conjunto fomenta la creación de empleo de alta cualificación y asegura la resiliencia a largo plazo de una industria fundamental para la sociedad.



