En el mismo periodo de 2024, la media de incidentes por vivienda fue de 10 al día. La cifra se eleva en 2025 hasta 29 ataques diarios por hogar, según el informe conjunto de Bitdefender y Netgear elaborado con datos de más de seis millones de casas. El salto cuantitativo define un escenario de riesgo en el que la conectividad doméstica concentra un volumen de intentos de intrusión que ya no puede considerarse marginal.
Desde cdmon se recuerda que la seguridad no es exclusiva de las páginas web corporativas o profesionales. En este sentido Jaume R. Palau, fundador de cdmon, explica que: «la consciencia sobre la ciberseguridad ya no es solamente para las páginas web. Tenemos que ser conscientes de que cualquier dispositivo que esté conectado a la red Wi-Fi es susceptible de ataque. Observar cómo se han triplicado este tipo de casos es alarmante y es la prueba definitiva de que necesitamos mantener esta seguridad a raya«.
La empresa subraya que cualquier equipo conectado a la red Wi-Fi del hogar se convierte en potencial objetivo, por lo que conviene reforzar la vigilancia y el control de accesos. El incremento detectado se interpreta como una señal de que la protección debe mantenerse en un nivel constante, con seguimiento de credenciales y accesos.
El estudio también detalla la escala del parque conectado en las viviendas. Cada hogar cuenta de media con 22 dispositivos en red, un abanico que abarca desde soluciones destinadas al entretenimiento hasta equipamiento de infraestructura doméstica. Entre los equipos que concentran más ataques figuran los enchufes inteligentes, los sistemas de almacenamiento en red de uso doméstico (NAS), las cámaras de vigilancia IP, los televisores conectados, los dispositivos de ‘streaming’ y los routers. Este conjunto mezcla aparatos de control del entorno con equipos que gestionan datos y acceso a Internet, lo que multiplica el impacto potencial de una configuración débil o de credenciales expuestas.
David Blanch, director digital de cdmon explica: «No se trata de que ahora todo el mundo se deshaga de este tipo de dispositivos. Un gesto tan sencillo como controlar las credenciales de acceso, no repetir contraseñas y saber en todo momento quién tiene acceso al control de estos dispositivos es la base de la buena seguridad, ya no en internet, sino en nuestras propias casas. Internet ha dejado de ser el lugar al que accedemos con el ordenador: ahora es el sitio en el que nos vamos a dormir, porque incluso está presente en nuestras habitaciones, y sin que nos demos cuenta«.
Medidas prácticas para el hogar conectado
cdmon recomienda actuar sin demora, incluso cuando no se perciban síntomas de un incidente. Como primer paso, sugiere elaborar un inventario (preferentemente en soporte físico) con todos los dispositivos conectados del hogar, incluyendo aquellos menos visibles que también operan en segundo plano. A continuación, plantea revisar las cuentas asociadas a las interfaces de control y a los contenidos de estos equipos, comprobando los correos electrónicos vinculados y la vigencia de las contraseñas.
En esa revisión, la pauta general es actualizar las claves que resulten predecibles o lleven demasiado tiempo sin cambiarse y evitar la reutilización de contraseñas entre servicios y dispositivos. Esta práctica reduce la posibilidad de encadenar accesos no autorizados a partir de una única filtración.
Por último, cuando se empleen cámaras de seguridad IP, se aconseja situarlas en puntos de paso (entradas, salidas y ventanas) y evitar su instalación en áreas de intimidad dentro de la vivienda, de forma que el refuerzo de la protección perimetral no implique una cesión innecesaria de privacidad en el interior.
El diagnóstico es claro: el hogar hiperconectado amplía su superficie de ataque y la respuesta pasa por controles básicos, contraseñas robustas y una colocación prudente de las cámaras. Con esa combinación, se busca atenuar el impacto de una actividad maliciosa que, de media, ya presiona a diario a los entornos domésticos.



