Harvey, plataforma de inteligencia artificial especializada en el ámbito jurídico, ha presentado la segunda generación de su sistema, denominada Harvey II, una actualización que transforma el software, que pasa de funcionar mediante peticiones puntuales de los usuarios a convertirse en un entorno de trabajo unificado que incorpora la memoria individual del profesional, el contexto de los expedientes y funciones de automatización.
En vez de obligar al trabajador a introducir los antecedentes en cada interacción, la nueva versión aplica por defecto la información del caso y las preferencias del abogado. Una de las características incorporadas es la función de memoria, que asimila el estilo de redacción, la estructura y los criterios de cita de cada persona.
También se integra directamente en aplicaciones de uso diario como Microsoft Word y Outlook, así como en los agentes virtuales del propio sistema. Además, la interfaz principal se ha modificado para facilitar la colaboración entre el personal humano y la inteligencia artificial dentro del flujo de trabajo habitual de los despachos.
El sistema también introduce la creación de áreas de trabajo estructuradas por proyecto. Estos entornos centralizan los documentos, el historial de actividad y las tareas pendientes, aplicando en cada momento los niveles de acceso correspondientes. Apoyándose en esta organización de la información, los agentes del software pueden ejecutar acciones complejas manteniendo el contexto íntegro de la documentación y siguiendo las pautas establecidas por los profesionales de forma automatizada, sin necesidad de que estos reconstruyan los antecedentes en cada consulta o petición.
La creación de Harvey II y de su arquitectura de retención de datos se ha llevado a cabo durante seis meses de pruebas en colaboración con despachos de abogados y departamentos corporativos de diversas regiones del mundo, incluyendo los Estados Unidos, Europa, Reino Unido, Oriente Medio y Asia-Pacífico. El diseño final del producto respeta la estricta confidencialidad, las murallas éticas y los sistemas de permisos propios de la gestión de la información en este ámbito profesional.
Respecto a la privacidad, los trabajadores mantienen el control sobre la función de memoria, ya que pueden revisar, modificar o desactivar los parámetros retenidos en el sistema, mientras que la empresa desarrolladora asegura que los datos recopilados no se emplean para el entrenamiento de modelos de lenguaje generales.
Para garantizar la seguridad de la información, la implantación de esta tecnología de memoria se realizará en tres fases progresivas, centrándose la primera etapa (actualmente en acceso anticipado) exclusivamente en el profesional individual para fijar sus criterios propios.
En los próximos meses se desplegará una segunda fase que permitirá compartir este aprendizaje a nivel de caso o equipo de trabajo dentro de contenedores de datos seguros y, finalmente, la tercera etapa facilitará la incorporación de pautas de trabajo a nivel global de toda la firma, asegurando siempre las barreras de acceso entre distintas personas, clientes y asuntos legales.
La combinación de estas herramientas en la nueva versión permite documentar la totalidad de la actividad operativa, sincronizar los permisos de seguridad directamente con los sistemas de gestión que ya utilizan las firmas, y asignar el uso de la plataforma a los centros de coste correspondientes de manera precisa.
