Google y Back Market se alían para alargar la vida de los ordenadores

Ambas firmas han puesto en marcha un programa piloto basado en memorias USB de muy bajo coste que permiten instalar ChromeOS Flex en equipos antiguos.
18 de marzo, 2026

Quien más, quien menos, casi todos tenemos algún cachivache electrónico guardado en algún cajón, en algunos casos un viejo ordenador, ya sea este un sobremesa o un portátil. Pese a que sea viejo, un ordenador todavía puede ser útil para tareas poco exigentes, como navegar la web, escribir, o reproducir música, pero debe dotársele del software adecuado; no esperemos poder trabajar con Windows 11 en una máquina de hace una década…

El problema es que si utilizamos un sistema operativo contemporáneo o anterior al ordenador, este ya hará tiempo que no contará con actualizaciones de seguridad, por lo que deberemos recurrir a algo nuevo pero ligero. Existen numerosas distribuciones de GNU/Linux que cumplen dicha funcionalidad pero, en general, requieren del usuario algunos conocimientos técnicos para ponerlas en funcionamiento, o la petición al amigo/vecino informático de turno y, después, una adaptación a su interfaz gráfica, normalmente bastante espartana y lejana a lo que es Windows.

Una solución alternativa es ChromeOS Flex, una versión oficial y soportada por Google de ChromeOS pensada, precisamente, para revivir ordenadores antiguos gracias a incluir un subconjunto de las funcionalidades del ChromeOS que la firma de Mountain View instala en los Chromebooks ya que, por ejemplo, no dispone de la capacidad de ejecutar apps de Android, además de otras sensibles diferencias.

Pese a que Google ha dotado a ChromeOS Flex de un sistema fácil de descarga e instalación, sigue siendo suficientemente complicado como para no llegar a todo el mundo. Y eso es lo que ha aprovechado Back Market, el marketplace para equipos electrónicos reacondicionados, para lanzar, conjuntamente con la multinacional del buscador, una iniciativa consistente en la venta, a bajo coste, de pendrives preparados para instalar ChromeOS Flex en portátiles antiguos.

Lo suyo es apagar el oredenador, conectar el pendrive, y rearrancar la máquina desde la unidad USB, para entrar en un proceso de instalación muy fácil que, eso sí, arrasa con todo lo que hay en el disco duro para dejarlo completamente límpio y sin ningún nado para instalarle el sistema operativo de Google.

A nivel de funcionamiento, esta plataforma software es muy similar al ChromeOS de un Chromebook, con las diferencias funcionales indicadas, pero con idéntica interfaz gráfica que, además, es similar a la de Windows 10/11. Su funcionamiento despliega una experiencia moderna basada en la web que traslada gran parte de la carga de procesamiento, las actualizaciones y las barreras de seguridad, a los servidores remotos, permitiendo que el hardware mantenga su utilidad para tareas cotidianas.

Este programa piloto conjunto constituye un acuerdo inicial y de alcance limitado que se ha diseñado para evaluar cómo hacer más accesible la extensión de la vida útil de los dispositivos para el mercado profesional y doméstico.

Los responsables de ambas empresas han destacado el valor estratégico de esta colaboración; así, desde la dirección ejecutiva de Back Market se señala que la prolongación del ciclo de vida de la tecnología actual es una de las vías más inmediatas para atajar el problema de la basura electrónica, lo que demuestra que la innovación tecnológica no requiere obligatoriamente una sustitución constante del parque informático, sino la optimización de los recursos de los que ya se disponen.

La generación mundial de residuos electrónicos superó los 62 millones de toneladas métricas durante el año 2022, una cifra que crece a un ritmo cinco veces superior al de su reciclaje, según lo indican los datos del Instituto de las Naciones Unidas para Formación Profesional e Investigaciones. Una gran parte de este volumen se genera cuando los sistemas operativos más utilizados dejan de ofrecer soporte técnico para modelos de ordenadores antiguos, una situación que obliga a muchos consumidores y responsables de compras e infraestructura, a tomar decisiones de renovación motivadas casi en exclusiva por los calendarios de actualización del software, a pesar de que los componentes físicos de los equipos sigan funcionando correctamente y no requieran un reemplazo real, lo que añade presión a las cadenas de suministro y al uso de recursos estratégicos.

Por su parte, la dirección de Google subraya que esta iniciativa compartida proporciona a los usuarios, las escuelas y las pequeñas y medianas empresas, una herramienta sostenible para recuperar el control de su presupuesto y de sus equipos, evitando el desecho innecesario de millones de máquinas que todavía son totalmente viables a nivel de componentes.

El paradigma informático está experimentando una transformación profunda hacia modelos donde la inteligencia artificial, las aplicaciones y la seguridad residen cada vez más en servidores externos, pese a poder hacerlo también en local. Esta transición hacia la nube permite que máquinas veteranas sigan operando de forma segura y eficiente, ya que el rendimiento de un dispositivo ha dejado de depender en exclusiva de los componentes físicos que integraba en el momento de su fabricación.