Lo prometido es deuda, y Google ha cumplido; hace ya unos meses que venía anunciando la fusión entre ChromeOS, su sistema operativo para ordenadores (es decir, de escritorio), con Android, su plataforma móvil, y, ahora, ha presentado los Googlebooks, nuevos ordenadores portátiles de partners de la firma del buscador en el ámbito del hardware, que emplean el nuevo sistema operativo producto de esta fusión.
Vale la pena decir que la “afectación” de este movimiento en los smartphones que utilizan Android (la gran mayoría en todo el mundo) será sólo en términos de conectividad e integración con dichos ordenadores, y no supondrá ningún cambio más, por lo menos en esta fase temprana, por lo que respecta al funcionamiento de nuestros teléfonos Android.
No obstante, la importancia de este movimiento sí influenciará sin duda alguna las capacidades de la funcionalidad de escritorio de los terminales Android cuando estos se conecten a una pantalla, teclado y ratón externos para abrir la interfaz de escritorio, la cual está directamente influenciada por todos estos años de experiencia con ChromeOS y, probablemente, va a evolucionar hasta ser indistinguible de la interfaz que hoy lucen los nuevos Googlebooks, o muy similar a nivel estético y funcional.
Los partners que han presentado los equipos portátiles que inauguran la era de los Googlebooks son Acer, ASUS, Dell, HP y Lenovo, con dispositivos cuyo coste no es precisamente asequible a todos los bolsillos, ya que cada portátil se mueve entre los 900 y los 1.300 dólares (es de suponer que en Europa los precios se van a mover en un rango similar de euros) y ofrecen características premium, tanto en materiales como en componentes para poder ofrecer un buen rendimiento en ejecución de tareas de la IA.
Estos ordenadores están construidos con materiales que incluyen aluminio, aleación de magnesio y fibra de carbono, e incorporan pantallas táctiles con tecnología OLED y resoluciones de hasta 2.8K, teclados retroiluminados y paneles táctiles de cristal con respuesta háptica. En su interior albergan procesadores de Intel y Qualcomm acompañados de unidades de procesamiento neuronal dedicadas capaces de alcanzar un rendimiento superior a 45 teraoperaciones por segundo, lo que permite ejecutar cargas de trabajo de la IA en local y proporcionar una autonomía de hasta catorce horas.
Un elemento característico del diseño exterior es una barra luminosa que indica el nivel de carga de la batería, y que reacciona visualmente al interactuar con el asistente del sistema.
Pero lo más esperado de estos equipos es, sin lugar a dudas, el sistema operativo, que tomando como base Android se erige sobre la interfaz de usuario de ChromeOS. Empecemos por el principio; al configurar el equipo e iniciar sesión por vez primera, los ajustes, contraseñas, redes inalámbricas y mensajes del teléfono móvil se sincronizan automáticamente mediante cifrado de extremo a extremo, una integración que posibilita a los usuarios continuar en el portátil las mismas tareas que estaban realizando en el móvil sin interrupciones.
La aplicación de gestión de archivos del ordenador proporciona acceso directo a los documentos y fotografías almacenados en el teléfono, y una funcionalidad específica permite transmitir y utilizar las aplicaciones del dispositivo móvil en una ventana del escritorio del ordenador.

El entorno de trabajo incorpora herramientas de inteligencia artificial integradas que permiten interactuar con los elementos de la pantalla y estructurar notas dictadas por voz automáticamente. Mediante un movimiento del cursor, el usuario invoca al asistente para organizar calendarios o traducir textos contextualmente. Así mismo, una tecla dedicada permite dictar en varios idiomas, dictado que el sistema transcribe y organiza con encabezados y listas de tareas. El usuario también puede solicitar, empleando lenguaje natural, la creación de componentes interactivos en el escritorio para mostrar actualizaciones de su jornada laboral.
El ecosistema de software ofrece un navegador de escritorio completo compatible con extensiones, a la par que permite la instalación de aplicaciones móviles optimizadas para su uso con teclado, ratón y pantallas de gran formato.
La plataforma también incluye un entorno para la creación, prueba y despliegue de agentes automatizados. Los profesionales de las tecnologías de la información disponen de un acceso completo a la terminal para ejecutar herramientas de programación mediante líneas de comandos y operar código de manera directa.
Para garantizar la protección de los datos corporativos, estos equipos integran por primera vez un hipervisor de alta seguridad que gestiona un entorno aislado para ejecutar herramientas de desarrollo. La arquitectura de seguridad hereda las bases de ChromeOS, fundamentándose en una raíz de confianza certificada por hardware, un diseño de defensa en profundidad y la detección local de software malicioso. Esta configuración permite aislar los procesos críticos, facilitando la descarga de repositorios de código y la operatividad de programas sin comprometer la integridad del sistema principal.
Estos ordenadores saldrán a la venta incluyendo un año de servicios de almacenamiento en la nube de alta capacidad y acceso a modelos avanzados de inteligencia artificial, además de actualizaciones del sistema garantizadas durante una década. El periodo de reservas ya se encuentra abierto, y las primeras unidades llegarán al mercado a principios del mes de octubre en diversas regiones.
Con este movimiento, Google parece querer aprovechar la enorme base de aplicaciones Android para smartphone y tablet que ya hay en el mercado, así como las herramientas de administración de flotas de equipos que hay en las empresas, y que permiten la administración de los smartphones y tablets de las organizaciones.
La firma de Mountain View no ha dicho nada respecto a ChromeOS Flex, la versión gratuita de ChromeOS, que no ofrece todas las funcionalidades de la plataforma integrada en los Chromebooks, y de la cual se desconoce si va a desaparecer, o bien si evolucionará sobre la misma base común de Android pero eliminando funcionalidades.
En lo que respecta a los actuales Chromebooks, Google deja abierta la puerta a una actualización de su sistema, aunque no da más detalles ni qué criterios seguiría, y mantiene su compromiso de mantenimiento del sistema por una década, algo que implica actualizaciones de seguridad, pero no necesariamente una migración de plataforma software.
