El tráfico de datos móviles a nivel mundial experimentará un crecimiento notable en los próximos años, pudiendo llegar a multiplicarse casi por cinco de cara a 2030 según las previsiones de la organización GSMA. Este incremento supondrá un reto importante para las redes de acceso radioeléctrico, encargadas de conectar los dispositivos de los usuarios finales con la infraestructura de telecomunicaciones principal. Las arquitecturas tradicionales de estas redes se enfrentan a dificultades crecientes para dar respuesta a estas nuevas exigencias debido a su asignación estática de recursos, su fuerte dependencia de proveedores concretos y su escasa capacidad de adaptación técnica en tiempo real.
Para hacer frente a esta situación, la industria plantea la adopción del enfoque AI-RAN, que consiste en la integración de modelos analíticos avanzados dentro de la infraestructura radioeléctrica para optimizar su funcionamiento de forma dinámica. En este sentido, la filial de ingeniería digital del Grupo Hitachi ha llevado a cabo dos pruebas de concepto en un entorno de laboratorio basado en la tecnología 5G Open RAN con el objetivo de evaluar la combinación de algoritmos de automatización junto con la aceleración por hardware de NVIDIA para desarrollar plataformas de red más escalables.
Durante la primera de estas pruebas, los ingenieros observaron que el uso de unidades de procesamiento gráfico permitió acelerar hasta quince veces el tiempo de computación y obtener una reducción del gasto energético cercano al 40% bajo determinadas condiciones de trabajo continuo. Por otro lado, el segundo ensayo logró disminuir los falsos positivos de acceso a la red en un 99,98% mediante modelos de aprendizaje profundo, logrando filtrar los intentos fallidos provocados por el ruido o las interferencias electromagnéticas, los cuales acaban mermando la capacidad general de los equipos.
Los responsables técnicos de GlobalLogic orientados al mercado latinoamericano han señalado que la creciente complejidad técnica de los despliegues 5G y la futura llegada del 6G hacen imprescindible la evolución hacia redes más inteligentes. A estos factores se suma la rápida expansión de los servicios basados en la computación en el extremo de la red, un paradigma que requiere infraestructuras capaces de gestionar una demanda de recursos altamente variable. Los análisis elaborados por entidades del sector, como la CRC, reafirman que la eficiencia espectral, el procesamiento distribuido y la compatibilidad con sistemas informáticos cognitivos serán los pilares fundamentales de las próximas generaciones de telefonía.
Estas innovaciones tecnológicas abren nuevas vías de negocio para los operadores de telecomunicaciones, permitiéndoles maximizar el rendimiento de la infraestructura instalada en mercados donde la digitalización requiere una infraestructura cada vez más capaz, tal y como ejemplifican los portavoces de la compañía citando el caso de Colombia. Con la vista puesta en el desarrollo del mercado, la firma de ingeniería tiene previsto continuar analizando esta convergencia tecnológica para dar una respuesta práctica a las necesidades de ancho de banda y conectividad de las redes del futuro.
