Eurosatory 2026 muestra la tecnología que dominará los campos de batalla del futuro

El presente y el futuro de las fuerza de defensa no se entiende sin la inteligencia artificial, la robótica, o la impresión 3D.
16 de junio, 2026

Este lunes día 15 abría sus puertas en París la feria Eurosatory, uno de los eventos más importantes (si no el que más) dedicado a las tecnologías de defensa. Si bien lo más llamativo son los grandes vehículos blindados expuestos, que ocupan las portadas de los medios, lo más interesante acaba siendo darse una vuelta por los pasillos del evento y asistiendo a alguna de las conferencias y mesas redondas que se organizan en los distintos pabellones que conforman el área de exhibición.

Es ahí dónde cualquier asistente puede captar las tendencias en materia de defensa, para donde va la industria de este sector, y qué oportunidades se abren. Y las que hay para el sector tecnológico son muchas.

Porque -y esto no lo digo yo, sino los mandos militares y soldados que he escuchado hasta este momento en algunas de las charlas del evento- las batallas las ganan, hoy por hoy, los datos. Datos para disipar la llamada “niebla de la guerra”, datos para alimentar la IA, e IA para equipar los vehículos y armas autónomos, y datos proporcionados a los soldados para que inflijan el mayor daño posible al enemigo, pero reciban ellos el mínimo.

Así, empresas como Intel o HPE, entre otras que trabajan en el ámbito de la tecnología pero están más especializadas en ofrecer servicios a fuerzas armadas, están presentes en el congreso.

Estand de HP en el Eurosatory. Fotografía: Guillem Alsina

Supongo que huelga decir que los drones, en todos sus tamaños y formas, son las grandes vedettes del evento, y no solamente por el hardware exhibido por grandes jugadores del sector como Airbus, puesto que las pequeñas empresas también tienen su puesto junto a estas, aportando soluciones que van desde la producción de drones para el sector militar, para usos duales, o la adaptación de soluciones civiles para su uso militar, hasta el desarrollo de inteligencia artificial.

El coronel Linas Idzelis, comandante de la Unión de Fusileros de Lituania, detallaba ayer como el procuramiento de hardware ha pasado a nivel divisional en el ejército lituano, y recomendaba a los asistentes con mandos que facilitaran la adopción de una estructura similar en sus respectivos ejércitos para agilizar y flexibilizar la adquisición de tecnología.

Y esto es debido a la rápida evolución del arte de la guerra sobre el campo de batalla que ha llevado, por ejemplo, a que el conflicto en Ucrania mute en distintas fases que se han dado a lo largo de estos últimos cuatro años, cada una de ellas con sus tácticas diferenciadas y, por lo tanto, con necesidades cambiantes respecto a la procuración de todo tipo de hardware.

De eso saben bien en Auxsys, firma alemana que ha desarrollado un exoesqueleto que ayuda a los soldados a cargar peso a sus espaldas, pero también de un robot cuadrúpedo que lleva la carga por él. Tuve la ocasión de hablar con Enno Dülberg, quien me describió un brillante futuro para estos dispositivos, y me comentó la dificultad de producir un exoesqueleto activo como el que ellos tienen.

Precisamente, la IA es otra de las grandes estrellas de la feria, tanto en los centros de procesamiento de datos que apoyan la actividad de las tropas desde la retaguardia, como imbuida en el hardware para la primera línea de frente. Varios son los robos, en forma de vehículo blindado de pequeñas dimensiones que montan ametralladoras u otros tipos de armas, además de los que sirven para tareas logísticas como, por ejemplo, acarrear material.

Vehículos de tierra autónomos de Hyundai. Fotografía: Guillem Alsina

En los centros de datos, la aplicación de IA se dirige, por ejemplo, al procesamiento de imágenes de videovigilancia; una tarea que la IA hace muy bien es la de reconocer patrones, por lo que, a partir de la imagen captada por una cámara, es capaz de contar cuantos enemigos se acercan y con qué material cuentan, tanto vehículos, como armas pesadas y ligeras.

En los drones, su uso es claro: acabar el trabajo de impactar en el objetivo, una vez el enemigo ha interferido la señal de radiofrecuencia que lo une a su operador.

Y, hablando de comunicaciones, es primordial disponer de unas que el enemigo no pueda interferir y, a la vez, poder interferir las suyas. Porque, ganar la supremacía en el espectro radioeléctrico implica denegar las operaciones al enemigo y ganar la superioridad en dicho ámbito, que es tanto como decir en el campo de batalla.

Así pues, las empresas que produzcan drones, medidas contra estos, sistemas de IA, y sistemas de comunicaciones seguras o lo necesario para interferir las del enemigo, se encuentran entre las tecnológicas que pueden hallar en la actual necesidad de sistemas de defensa por parte de la UE, oportunidades de negocio interesantes.

No son las únicas, y es que los ejércitos requieren de logística, alimentación, y otros servicios y materiales que muchas empresas y de diversos sectores pueden proporcionarles.