Europa crea un banco de pruebas para integrar IA en infraestructuras energéticas

Un proyecto europeo prueba sistemas algorítmicos energéticos en entornos seguros antes de su uso comercial.
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Para alcanzar los objetivos de neutralidad climática, las infraestructuras críticas del sector energético europeo se enfrentan al reto de integrar la inteligencia artificial garantizando la seguridad operativa y el cumplimiento normativo. El uso de estas herramientas informáticas se plantea como una vía para aumentar la eficiencia y la capacidad de adaptación de los sistemas de suministro, pero su aplicación directa sobre redes vitales exige procesos de verificación exhaustivos. Con este propósito se ha puesto en marcha el proyecto AI-EFFECT (financiado por la Unión Europea), que despliega una red virtual de instalaciones para desarrollar y validar de forma estandarizada estas nuevas tecnologías. Esta iniciativa, cuyo nombre completo se traduce como Instalación de Experimentación de Inteligencia Artificial para el Sector Energético; está coordinada por la entidad irlandesa EPRI Europe. Su labor principal consiste en crear un entorno de pruebas interconectado que aprovecha los laboratorios y la capacidad de cálculo de distintos estados miembros. De este modo, los desarrolladores disponen de métodos de certificación y análisis de riesgos para evaluar sus aplicaciones en condiciones de uso reales antes de su comercialización o implantación definitiva.

Esta plataforma de ensayo distribuye sus operaciones a través de cuatro nodos nacionales ubicados en Dinamarca, Países Bajos, Portugal y Alemania, cada uno enfocado en resolver desafíos técnicos concretos de la red. El centro danés (dirigido por la Universidad Técnica de Dinamarca), examina el comportamiento de los algoritmos en sistemas multienenergéticos, físicos y virtuales. Su trabajo práctico se desarrolla en la región de Jutlandia y la isla báltica de Bornholm, donde analizan la coordinación entre las operaciones de la red eléctrica y los sistemas de calefacción urbana. Por su parte, el nodo de los Países Bajos (centralizado en la Universidad Tecnológica de Delft), incorpora estas capacidades a su sala de control experimental para dar respuesta a la congestión de la red, un problema técnico derivado del aumento en la generación de energías renovables.

En el sur de Europa, el instituto de investigación INESC TEC lidera el nodo portugués, centrado en resolver los obstáculos de conectividad y privacidad. Su función es crear un espacio local de información donde los consumidores y productores de energía puedan compartir sus métricas de manera segura. Gestionando los permisos de acceso conforme a la legislación comunitaria y colaborando con los proveedores de servicios en el diseño de nuevas soluciones. Finalmente, el centro alemán gestionado por la organización de investigación aplicada Fraunhofer se dedica a optimizar el rendimiento de las redes de distribución. Para ello, construyen un modelo informático y físico casi real que permite comparar el rendimiento de la IA frente a las metodologías de ingeniería tradicionales en tareas como la integración de recursos distribuidos.

Los responsables de la iniciativa confían en que el trabajo conjunto de estos centros reduzca los riesgos para los operadores y consolide estas herramientas en la modernización del sistema eléctrico. Desde la dirección del proyecto en EPRI Europe se argumenta que la optimización cruzada de recursos y la protección de datos que aportan estos nodos facilitará la innovación en el sector y ayudará a los usuarios a gestionar mejor sus consumos.

Para dar a conocer los avances técnicos de esta red distribuida, los participantes del proyecto AI-EFFECT comparten sus conclusiones con la comunidad profesional a través de canales de divulgación, como el programa de audio EPRI Current. En estos espacios, los especialistas en la materia analizan la arquitectura técnica que hace posible la interconexión de las instalaciones entre diferentes países y debaten sobre la necesidad de establecer vías de colaboración industrial para acelerar la implantación de estas tecnologías en la red eléctrica del continente.