Europa ha experimentado en los últimos años una pérdida progresiva de sus capacidades operativas para refinar y procesar tierras raras, así como para la fabricación de componentes esenciales como los imanes permanentes. Esta situación ha provocado que el continente pase a depender casi en su totalidad de proveedores externos para obtener materias primas estratégicas que resultan fundamentales para el desarrollo de las energías renovables, la movilidad eléctrica, la industria avanzada, la salud o las telecomunicaciones. En la actualidad, la Unión Europea se ve obligada a importar el 95% de las tierras raras que necesita, mientras que la tasa de recuperación mediante el reciclaje es inferior al 1%.
Ante este escenario de dependencia, las instituciones europeas han establecido el objetivo de que al menos una cuarta parte de la demanda anual de estos elementos críticos se cubra mediante el reciclaje interno para el año 2030. Para intentar alcanzar esta meta, los expertos del sector señalan que resulta imperativo impulsar un modelo económico circular que permita aprovechar los recursos ya integrados en los productos tecnológicos existentes. Prolongando su vida útil y evitando la pérdida de materiales valiosos cuando los aparatos informáticos quedan obsoletos y generan contaminación.
En respuesta a esta necesidad del mercado continental, el centro tecnológico Eurecat ha comenzado a ensayar y desarrollar una serie de nuevas tecnologías orientadas a la recuperación de estas materias primas a partir de diversas fuentes alternativas. Una de las líneas de trabajo principales se centra en la obtención de tierras raras, como el neodimio, procedentes de los imanes que se encuentran en los aparatos electrónicos desechados. Proporcionando una fuente de suministro primario que actualmente es inexistente en el territorio europeo. Los responsables de sostenibilidad de la entidad tecnológica advierten que la extracción de cada compuesto requiere métodos específicos que varían considerablemente según el nivel de concentración y la presencia de otros materiales que puedan interferir en la recuperación.
Además del tratamiento directo de los equipos informáticos, los investigadores han puesto a prueba métodos de hidrometalurgia que buscan reducir el impacto ambiental y mejorar la rentabilidad del proceso. Mediante el uso de reactivos más sostenibles, se ha logrado recuperar litio, manganeso, níquel y cobalto procedentes de baterías y otros restos electrónicos. El centro también ha trabajado en el diseño de procesos para el desmantelamiento y reciclaje eficiente de las baterías de iones de litio al final de su vida útil. Así como en la consolidación de un sistema que utiliza chatarra como fuente alternativa, sustituyendo componentes por elementos de aleación de aluminio destinados a la fabricación de vehículos eléctricos.
De forma paralela a la gestión de la basura electrónica, los técnicos de Eurecat participan en la creación de un sistema para extraer minerales de alto valor de las plantas de desalinización de agua marina. Este método aprovecha la salmuera y los efluentes hipersalinos generados durante el procesamiento del agua, de los cuales se puede obtener litio o magnesio. Esta tecnología cumple una doble función, ya que al mismo tiempo que proporciona nuevas fuentes de materias primas estratégicas, logra mitigar el impacto medioambiental negativo de los residuos salinos, haciendo que las operaciones de obtención de agua dulce resulten mucho más sostenibles.



