EU–INC aspira a convertir la fragmentación legal europea en un estándar único

La iniciativa EU–INC plantea crear una entidad jurídica paneuropea con un registro central y documentación de inversión estandarizada para facilitar que las startups operen y capten financiación en varios países de la UE.
4 de febrero, 2026

Pensando en la economía de escala para las empresas, startups y, sobre todo, unicornios que puedan surgir en la Unión Europea, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aprovechaba el reciente Foro Económico de Davos para comunicar una nueva herramienta que permitirá simplificar la creación de empresas en todo el territorio europeo, reduciendo las burocracias nacionales a un proceso online que se podrá realizar en 48 horas.

El EU-INC nace con la intención de sortear el crisol de regulaciones nacionales que cada estado miembro posee, y que dificulta el crecimiento de las startups más allá de su mercado nacional de origen, partiendo de un diagnóstico recurrente en el ecosistema: la existencia de múltiples marcos jurídicos y exigencias regulatorias distintas introduce fricción cuando una empresa intenta constituirse, invertir o contratar a escala europea.

Lo que EU–INC hace es proponer una nueva entidad jurídica paneuropea con un registro central a nivel de la UE y un conjunto de documentos de inversión estandarizados. El planteamiento incluye también la estandarización de los planes de opciones sobre acciones a escala europea, además de mantener la fiscalidad y el empleo en el ámbito local.

En términos prácticos, el objetivo declarado es que una compañía pueda apoyarse en un formato común para constituirse y estructurar rondas de financiación sin tener que “traducir” continuamente su operativa a las particularidades legales de cada país.

Desde EU–INC argumentan que la comparación directa entre Europa y Estados Unidos suele obviar una diferencia clave: allí existen mecanismos más habituales de inversión y colaboración a escala continental, mientras que menos del 18% de las inversiones de primera ronda en startups son paneuropeas, según la misma EU-INC, que atribuye parte de esa situación a la dificultad de navegar a través de distintos sistemas legales.

Aunque el debate se formula desde el prisma del emprendimiento, el trasfondo no es ajeno a las empresas consolidadas. En la práctica, una eventual simplificación del marco de constitución y de inversión puede afectar al ritmo con el que aparecen actores capaces de operar de forma homogénea en el mercado único, algo relevante cuando se buscan alternativas con cobertura europea.

La hoja de ruta publicada por EU–INC sitúa el primer trimestre de 2026 como el momento en que la Comisión Europea debería presentar su propuesta legislativa. Una vez publicada esta, pasaría al Consejo y al Parlamento europeos para su tramitación.

Desde EU–INC fijan el 2027 como horizonte para que el Consejo y el Parlamento firmen la iniciativa como ley, con la aspiración de que las primeras entidades EU–INC puedan constituirse ese mismo año. En otras palabras, el proyecto plantea un recorrido todavía condicionado a la propuesta legislativa de la Comisión y a la negociación posterior entre instituciones y gobiernos nacionales.

La preparación y puesta en marcha de esta iniciativa se acompañará del lanzamiento de un programa de embajadores orientado a activar a fundadores en cada país para influir en políticos nacionales y medios, con el fin de reforzar el apoyo en los Estados miembro.

En el plano de la movilización, la plataforma de la petición apunta a una base de apoyos cuantificada en más de 600 firmas de capital riesgo, 9.000 startups y una veintena de asociaciones. En su página de apoyos, EU–INC menciona como socios oficiales a múltiples organizaciones europeas y cita, entre otras, a Adigital.