La EU Data Act ya se aplica para dar mayor control a los ciudadanos europeos sobre los datos que generan sus dispositivos

El reglamento europeo sobre acceso y uso justo de los datos entró en aplicación desde el pasado día 12 con nuevas reglas para dispositivos conectados, contratos, cambio de proveedor en la nube y acceso público a datos en situaciones de emergencia.
18 de septiembre, 2025
Bandera europea

O, por lo menos, esa es la intención que vende la Unión Europea. En vigor desde el 11 de enero de 2024, se aplica desde este pasado viernes día 12, como uno de los pilares que conforman la estrategia europea del dato y de la Década Digital.

Este reglamento establece un marco transversal para que consumidores y empresas controlen mejor la información que generan los dispositivos conectados, y que van desde los automóviles y televisores inteligentes, hasta maquinaria industrial, pasando por smartphones u ordenadores, sin alterar las obligaciones de acceso ya existentes y orientando las futuras normas para que se alineen con sus principios.

El texto exige que los productos conectados que se comercialicen en el territorio de la Unión Europea estén diseñados para permitir el intercambio de datos, y evita cláusulas contractuales que obstaculicen dicho intercambio.

Con ello se busca que el usuario pueda optar por más servicios sin depender exclusivamente del fabricante del equipo, mientras que los clientes corporativos obtienen acceso a información sobre el rendimiento de su equipo industrial para mejorar eficiencias y optimizar operaciones.

¿Qué cambia para las empresas?

El reglamento refuerza la seguridad jurídica al fijar reglas claras sobre usos permitidos de los datos y condiciones asociadas, preservando la confidencialidad, e incluye cláusulas tipo que la Comisión desarrollará para facilitar contratos de intercambio.

El texto también aborda los desequilibrios contractuales que impiden un reparto equitativo del dato, con medidas que buscan proteger a las empresas frente a las condiciones impuestas por actores con posición de fuerza.

Se establecen normas para facilitar el cambio de proveedor de servicios de procesamiento de datos y facilitar la transferencia entre nubes, dentro de un enfoque más amplio de interoperabilidad.

El marco prevé, además, que los organismos del sector público puedan solicitar y utilizar datos de manos privadas para fines de interés público específicos como, por ejemplo, responder con rapidez y seguridad ante una emergencia, procurando minimizar la carga para las empresas.

El texto íntegro en español de la EU Data Act puede encontrarse aquí.

No todo el mundo le encuentra solamente ventajas

Aunque lo parezca por lo que he detallado, no es oro todo lo que reluce en esta nueva normativa y, así, el texto también ha recibido críticas procedentes del sector tecnológico.

En primer lugar, por el coste que ha comportado y va a seguir comportando la adaptación de dispositivos y nubes para hacer frente a las demandas europeas y, especialmente, en las PYMEs, que son siempre las que tienen mayores problemas a la hora de hacer frente al gasto económico, más si es por la implementación de una normativa, y todavía más si reflejar dicho coste en los precios a los clientes les supone perder competitividad frente a las empresas de mayor tamaño.

También hay quien haya denunciado una cierta ambigüedad en lo concerniente a datos considerados personales o clasificados (si hablamos en el ámbito corporativo) y que, en opinión de los críticos, podrían verse expuestos con estas medidas.

Finalmente, cierta dosis de inseguridad jurídica que genera el cambiar las reglas con las que se manejan los datos, y la afectación que esto pueda tener en el comercio internacional, también han sido algunas de las líneas que los críticos con la regulación han delineado, pese a que, finalmente, esta ha entrado en vigor.