El proyecto de la cartera de identidad digital europea (EUDIW, por sus siglas en inglés) se inscribe en una iniciativa comunitaria de mayor alcance, respaldada por la Comisión Europea y el Espacio Económico Europeo (EEE), con la finalidad de dotar a los 450 millones de ciudadanos de la Unión Europea de la posibilidad de acreditar su identidad en Internet, firmar documentos o compartir sus credenciales desde un único monedero digital (wallet) alojado en el smartphone.
En este marco, el Instituto Europeo de Normas de Telecomunicaciones (ETSI) ha anunciado la publicación del primer conjunto de normas que dan soporte a dicha cartera, un paso que la organización enmarca dentro de la transformación de la infraestructura de identidad digital en la UE.
La futura herramienta permitirá a ciudadanos y residentes de la UE demostrar quiénes son y compartir determinados atributos —como la edad, los títulos académicos o las autorizaciones de que dispongan— de manera segura y respetuosa con la privacidad. Su empleo está previsto en ámbitos como los servicios públicos, la sanidad, la banca, los viajes o la educación. Cada estado miembro deberá ofrecer al menos un monedero a sus usuarios, con el fin de facilitar el acceso transfronterizo tanto a servicios públicos como privados.
Entre sus funciones, el sistema posibilitará el acceso a servicios en línea sin necesidad de gestionar múltiples contraseñas, además de almacenar y administrar documentos oficiales en formato digital, compartir información verificada —por ejemplo, diplomas o permisos— y rubricar documentos con firmas electrónicas dotadas de plena validez jurídica. Las carteras se asientan sobre especificaciones comunes, lo que persigue garantizar la interoperabilidad en todo el territorio europeo, es decir, que los distintos sistemas nacionales puedan “entenderse” entre sí.
La protección de la intimidad descansa en dos pilares: el uso de criptografía robusta, y el principio de minimización de datos, según el cual únicamente se comparte aquello estrictamente necesario en cada trámite.
El primer paquete normativo abarca el conjunto del ecosistema del monedero digital, comprendiendo desde los perfiles de atestación propios de la cartera (las reglas que definen cómo se certifican los datos), las políticas de certificados y los formatos de las listas de confianza, hasta los protocolos de firma remota, los procesos de verificación de identidad y la conservación de la información a largo plazo. Con ello se pretende que las carteras protejan los datos personales mediante mecanismos de seguridad sólidos, limiten el intercambio innecesario de información y funcionen sin fricciones entre fronteras y servicios.
Nick Pope, presidente del comité de Firmas Electrónicas e Infraestructuras de Confianza (ESI) del ETSI, ha señalado que el propósito es lograr que las interacciones digitales en Europa resulten sencillas y fiables, ya sea al viajar, estudiar, trabajar o acceder a servicios a través de Internet, recordando la trayectoria de la entidad en firma electrónica, ciberseguridad y gestión de datos de confianza, y apuntando que las carteras digitales se sitúan en la confluencia de esas tecnologías.
Este conjunto inicial, integrado por más de veinticuatro especificaciones técnicas, representa un hito dentro del citado proyecto europeo. El comité técnico ESI del ETSI proseguirá su tarea a lo largo de 2026 y 2027, centrada en convertir las especificaciones en normas europeas plenas, incorporar la información obtenida de los pilotos a gran escala y de los primeros despliegues, elaborar marcos de pruebas de interoperabilidad y conformidad, y ampliar el catálogo de normas para cubrir nuevos componentes de la cartera.
El instrumento ya se está ensayando en diversas aplicaciones piloto de gran envergadura, que abarcan servicios gubernamentales, actividades empresariales, banca, matriculación de vehículos y viajes.
Con el objetivo de impulsar la cooperación, el ETSI y el Comité Europeo de Normalización (CEN) celebrarán un taller conjunto sobre el marco europeo de identidad digital entre los próximos 29 de septiembre y 1 de octubre, con el que congregará a los distintos agentes del ecosistema, con un enfoque dirigido a cuantos trabajan por una infraestructura digital segura en el conjunto de Europa.



