Este es el balance del Digital Enterprise Show 2026

La feria tecnológica clausuró, la semana pasada, sus jornadas en Málaga congregando a miles de directivos para analizar la aplicación de las tecnologías emergentes en el entorno corporativo, la evolución de los sistemas autónomos en la seguridad global y la necesidad de regular el espacio como infraestructura estratégica.
15 de junio, 2026

El encuentro tecnológico Digital Enterprise Show concluía este pasado jueves sus actividades en Málaga con una asistencia de 17.733 directivos internacionales y un impacto económico que supera los 30 millones de euros. En su décima edición, inaugurada el martes, la cita ha reunido a 403 empresas que han presentado un total de 706 innovaciones tecnológicas orientadas al mercado profesional.

En el marco de esta feria, el foro de digitalización corporativa ha congregado a 637 especialistas de diversos países. Las sesiones de trabajo se han centrado en evaluar cómo los agentes de inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes mejoran el rendimiento empresarial y administrativo. Los participantes debatieron sobre la adaptación a escala de estas herramientas para maximizar el retorno de inversión, así como sobre la ética, la soberanía tecnológica, la geopolítica y el fomento del talento humano en la construcción de infraestructuras digitales sólidas.

Como novedad, el evento ha incorporado un espacio dedicado al ámbito de la defensa, motivado por el desarrollo de plataformas autónomas y de sistemas no tripulados. Representantes de entidades como la Guardia Civil y la Fundación Círculo de Tecnologías para la Defensa y la Seguridad, han analizado cómo el uso táctico y masivo de estas herramientas, evidenciado en conflictos recientes, marca una clara evolución respecto a la tecnología empleada durante las décadas de la Guerra Fría. En este contexto, los expertos han señalado que la seguridad debe plantearse abarcando múltiples dominios, incluyendo el cognitivo y el ciberespacio, y han anticipado una mayor relevancia de los enjambres de drones con capacidad de reorganización autónoma.

Por su parte, portavoces de la industria de las telecomunicaciones han incidido en que el panorama actual exige que las operaciones militares se nutran de innovaciones del ámbito civil, prestando especial atención a las nuevas capacidades de conectividad. Se ha advertido sobre el abaratamiento de los ataques en áreas no convencionales, como las campañas de desinformación orientadas a desestabilizar la seguridad pública, frente al elevado coste económico de los sistemas de protección. Ante el rápido avance tecnológico, han considerado indispensable la cooperación entre el sector público y la empresa privada para reforzar la protección de la información y mantener la capacidad de mando operativo.

En relación con la seguridad de las infraestructuras, el sector aeroespacial se consolida como un área estratégica. Representantes de centros tecnológicos e instituciones como la Agencia Espacial Europea y la agencia aeroespacial alemana, han expuesto que los satélites constituyen un elemento fundamental para garantizar la recopilación de datos y aportar resistencia a las operaciones críticas. Se ha incidido en que la ciencia de datos, la computación cuántica y la propia inteligencia artificial dependen de la información orbital, lo que hace necesario fortalecer la seguridad algorítmica.

Finalmente, los profesionales del sector han consensuado que la viabilidad del espacio requiere de un esfuerzo conjunto a nivel internacional, dada la alta inversión inicial que precisan estos proyectos, concluyendo que es imperativo establecer marcos normativos claros que promuevan la sostenibilidad espacial, prevengan colisiones y garanticen un control efectivo sobre los sistemas satelitales, asegurando así la soberanía tecnológica del viejo continente.