Una investigación llevada a cabo por Veeam Software muestra que la proliferación de agentes de IA no gestionados compromete la seguridad de la información corporativa en las empresas de la región formada por Europa, Oriente Medio y África. Los datos del estudio indican que el 70% de las organizaciones permite que los procesos automatizados interactúen con datos sensibles sin una supervisión completa. Mientras que un gran porcentaje de los empleados desarrolla flujos de trabajo autónomos que los equipos de tecnología no pueden rastrear, situación confirmada por el 67% de las entidades consultadas.
La implantación generalizada de estas tecnologías pone de relieve que esta adopción acelerada obliga a garantizar la fiabilidad y protección de los datos subyacentes, ya que la falta de visibilidad aumenta la exposición de información confidencial e incrementa los riesgos de cumplimiento. El análisis geográfico muestra una situación dispar, con Alemania y el Reino Unido presentando los mayores índices de falta de control sobre procesos ocultos y datos sensibles, con porcentajes que rondan o superan el 75%. En contraste, las empresas de Oriente Medio y África confían en mayor medida en proveedores globales, lo que refleja la fuerte influencia del marco regulatorio europeo en las prácticas corporativas del continente.
El escenario actual demuestra que las nuevas normativas trasladan la responsabilidad de la gobernanza de estas herramientas a los equipos directivos, alejando esta tarea de los departamentos exclusivamente técnicos. El estudio subraya que las legislaciones recientes imponen responsabilidades jurídicas personales a los altos cargos por cuestiones de ciberresiliencia, afectando al 58% de las empresas, a pesar de que 1 de cada 10 profesionales considera que sus obligaciones específicas aún resultan difusas.
Como consecuencia directa de este cambio legal, la preocupación por el cumplimiento normativo y el mayor escrutinio provocan tensiones en la cúpula directiva. 4 de cada 10 responsables temen las repercusiones personales, una proporción similar percibe un control más estricto por parte de los consejos de administración, y más de 1/3 parte reporta un incremento en sus niveles de estrés o conflictos con otros ejecutivos. Como contrapartida, casi la mitad de los directivos percibe que esta exigencia ha mejorado la alineación y el enfoque del liderazgo dentro de sus organizaciones.
La progresiva entrada en vigor de la Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea, con plazos de aplicación que se extienden hasta el año dos mil veintiocho, añade una capa adicional de complejidad. Aunque la gran mayoría de las organizaciones espera un impacto general positivo, las ambigüedades de la Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea generan temor ante posibles incumplimientos normativos, un riesgo legal y operativo percibido por más del 60% de los profesionales, especialmente en mercados como el británico y el alemán.
Tim Pfaelzer, responsable para la región en la compañía autora del informe, explica en las conclusiones del mismo que el actual nivel de exigencia normativa sobre los directivos no tiene precedentes. El directivo argumenta que, aunque este escenario genera tensión laboral, la consecuente alineación de los consejos de administración favorecerá una gestión más rigurosa y visible de la información corporativa. Asimismo, el portavoz señala que para lograr un uso seguro a nivel empresarial es imprescindible proteger y comprender los datos en lugar de intentar controlar a cada agente individualmente, dado que la supervisión aislada de miles de procesos autónomos resulta técnicamente inviable.
