La transformación digital avanza a un ritmo acelerado, llegando a representar entre un 21% y un 28% del Producto Interior Bruto en España y afectando a un tercio del empleo total. En este escenario, la escasez de profesionales con las aptitudes adecuadas se ha convertido en un desafío crítico para los departamentos de compras y recursos humanos.
Según los datos del informe de prospección del SEPE para 2025 y las cifras del ONTSI, más del 60% de las empresas reconoce tener problemas para encontrar talento cualificado en áreas altamente demandadas como la ciberseguridad, el análisis de datos, el uso de herramientas de colaboración o la creación de contenidos. Esta carencia generalizada provoca que la mitad de los directivos perciba una falta evidente de candidatos en el mercado, y que un 67% admita que incorporar a los perfiles más capacitados es hoy más complejo que en el pasado.
Ante esta acentuada competencia, las organizaciones están comprobando que las retribuciones económicas han dejado de ser el factor de convencimiento determinante y, así, un reciente análisis llevado a cabo por la compañía de espacios de trabajo IWG revela que el trabajo híbrido es la estrategia más habitual para atraer a estos profesionales, siendo la opción elegida por el 37% de las corporaciones y situándose por delante de la mera oferta de una remuneración competitiva. De hecho, el 68% de los responsables empresariales asume que un buen sueldo ya no es suficiente para retener a los trabajadores técnicos.
En España, esta realidad se constata en estudios como el elaborado conjuntamente por la Fundación Máshumano y Future for Work Institute, el cual indica que los modelos híbridos ya están implantados en el 96% de las organizaciones analizadas. Las generaciones más jóvenes tienen claro este punto: para los profesionales tecnológicos menores de treinta años, disponer de políticas de conciliación y flexibilidad resulta más prioritario en la cultura empresarial que los propios ingresos económicos.
La disrupción provocada por la IA no solo automatiza procesos rutinarios y mejora la toma de decisiones, sino que está acelerando el desarrollo profesional de una manera que se compara con el impacto histórico de la Ley de Moore en la capacidad de computación. Como resultado de esta tendencia, casi seis de cada diez corporaciones prevén incorporar perfiles especializados en inteligencia artificial a sus cúpulas directivas durante el presente ejercicio.
En la actualidad, las competencias tecnológicas avanzadas relativas a la programación y la gestión de datos son fundamentales para ascender a puestos de liderazgo. Así lo corrobora un 83% de los ejecutivos, quienes están adaptando sus organigramas a esta nueva realidad operativa.
Este cambio de paradigma organizativo está provocando que la experiencia técnica desplace progresivamente a las credenciales académicas clásicas en los procesos de selección. Para un tercio de las organizaciones, el conocimiento tecnológico tiene exactamente el mismo peso que una carrera universitaria a la hora de evaluar a un candidato, mientras que un 22% afirma que estas habilidades de nueva generación se valoran incluso más que los títulos universitarios reglados. Apenas un 5% de los empleadores sigue considerando la educación formal como el factor principal.
Esta transformación estructural está impulsada en gran medida por los trabajadores más jóvenes, quienes además de asumir cargos de responsabilidad a edades inusualmente tempranas en un porcentaje significativo de las empresas, están formando activamente a sus compañeros más veteranos, un trasvase de conocimientos intergeneracional que logra el incremento generalizado del rendimiento departamental, validando el impacto real de estas tecnologías.
Desde la dirección de IWG se advierte a este respecto que las compañías que sean incapaces de integrar dinámicas operativas flexibles y a distancia en su cultura corporativa, se enfrentan al peligro inminente de perder el acceso a los especialistas técnicos y a los conocimientos que resultarán indispensables para mantener su viabilidad y competitividad en el mercado a corto plazo.



