Teletrabajo ya alcanza a más de tres millones de ocupados en España, según el INE. La última Encuesta de Población Activa cifra en un 14,6% la proporción de trabajadores que realizan su actividad total o parcialmente a distancia, lo que equivale a unos 3,2 millones de personas. Esta tendencia, desencadenada por la pandemia, ha cristalizado en una cultura de flexibilidad que se mantiene pese al regreso gradual a las oficinas.
Más de la mitad de los profesionales planea seguir trabajando desde casa durante el verano, según la encuesta de Zoom. El sondeo sitúa en un 55,4% el porcentaje de empleados que optará por el trabajo remoto en los meses estivales, signo de que la modalidad híbrida se ha convertido en norma más que en concesión temporal. El atractivo del teletrabajo como incentivo laboral alcanza al 50,4% de los encuestados.
La Generación Z encabeza la preferencia por más días de teletrabajo a la semana. Entre quienes teletrabajan tres jornadas, los menores de 27 años superan el 20%, mientras que millennials y baby boomers rondan el 15% y 11%, respectivamente. Estas diferencias generacionales reflejan expectativas más altas de conciliación y autonomía entre los perfiles más jóvenes.
En cuanto a productividad, el 42,6% de los profesionales afirma rendir mejor desde casa. Ese sentimiento se refuerza con la flexibilidad: si las empresas retiraran la opción remota, un 61,7% del total (y uno de cada dos miembros de la Generación Z) negociaría mantener un modelo híbrido o buscaría otra organización dispuesta a ofrecerlo.
Seis de cada diez empleados negociarían o cambiarían de empresa si se suprimiera la opción remota. Este dato subraya que la flexibilidad se ha convertido en un factor competitivo para la captación y retención de talento, más allá de salarios o beneficios tradicionales.
Casi la mitad de los trabajadores recurre ya a herramientas con IA para tareas cotidianas. El 45,7% utiliza estos recursos para buscar información y el 65,2% los valora como mecanismo de automatización de labores sencillas. La adopción es mayor entre la Generación Z, donde prácticamente la mitad declara un uso diario, seguida de millennials y de la Generación X, ambas con ratios próximos al 47%.
El despliegue de la IA emerge así como complemento natural del teletrabajo: mientras el correo electrónico (28%), los programas ofimáticos (21,2%) y las videollamadas (18,4%) siguen siendo la base operativa, las soluciones basadas en IA van ganando terreno, impulsadas por su capacidad para liberar tiempo y reforzar la productividad individual.
Para las organizaciones, el mensaje es claro: la flexibilidad es ya un elemento estructural en la propuesta de valor al empleado, y la inversión en tecnologías que la sustenten (incluida la IA) se traduce en ventaja competitiva a la hora de atraer perfiles cualificados. Los próximos meses servirán como prueba de fuego para comprobar hasta qué punto las políticas corporativas se alinean con unas expectativas que, al menos para la mayoría de los profesionales españoles, parecen innegociables.



