En el reciente libro blanco (white paper) Megawatts into megabytes: how towercos can bring energy to remote regions — and power Africa’s digital future de Mobile World Live (órgano oficial de comunicación de la GSMA). La patronal del sector de las telecomunicaciones explica que el desarrollo de la economía digital a nivel global muestra un avance continuo, alcanzando a un 58% de la población mundial. Lo que equivale a 4.700 millones de personas que acceden a Internet a través de sus propios dispositivos móviles. Sin embargo, la región del África subsahariana presenta los indicadores más bajos de adopción, con un 10% de sus habitantes residiendo fuera del alcance de las redes de banda ancha, lo que se define como brecha de cobertura, y un 65% que, aun disponiendo de acceso a los servicios de datos, no hace uso de ellos, fenómeno conocido como brecha de uso. En la actualidad, únicamente el 25% de la población de esta región utiliza servicios de datos móviles.
El principal obstáculo técnico y financiero para la expansión de estas redes de telecomunicaciones es la falta de acceso a un suministro eléctrico fiable y de calidad. La operativa de una estación base en un área remota supone para un operador unos costes de funcionamiento de entre un 35% y un 40% superiores a los de una instalación urbana. Se estima que un tercio de las estaciones base en África carecen de conexión a la red eléctrica general o se encuentran en zonas con un suministro inestable, lo que obliga a depender de generadores diésel.
Esta dependencia tiene un impacto directo en las finanzas de los operadores de redes móviles africanos, quienes destinan hasta el 60% de sus gastos operativos a la adquisición y transporte de este combustible fósil. Además, el consumo energético de la infraestructura de radio es comparativamente ineficiente, requiriendo alrededor de 0,24 kilovatios hora por cada gigabyte de tráfico en África, frente a los 0,17 kilovatios hora de media global.
La República Democrática del Congo ilustra esta problemática con claridad: a pesar de su extensión y de contar con más de 100 millones de habitantes, la penetración de Internet móvil se sitúa en un 17%. Con una tasa de electrificación nacional de apenas el 19%, unos 77 millones de ciudadanos congoleños no disponen de electricidad. Para incrementar la cobertura de red del 90% al 95% en este país, sería necesario desplegar 5.700 nuevas instalaciones, de las cuales casi una tercera parte se ubicarían a más de 100 kilómetros de la red eléctrica comercial, con un coste estimado de 600 dólares por cada nuevo usuario.
Para hacer frente a este reto operativo, el mercado está experimentando un cambio hacia el modelo de negocio gestionado por empresas de infraestructuras de telecomunicaciones, que asumen la propiedad y gestión de los elementos pasivos de la red. Compañías gestoras de torres están desplegando soluciones de energía sostenible, basadas en sistemas solares y baterías, actuando como clientes principales para viabilizar económicamente las inversiones en microrredes rurales.
Según detalla el documento, en un proyecto implementado por Helios Towers en la República Democrática del Congo en 2023; la conexión de siete emplazamientos remotos a microrredes solares independientes permitió proporcionar un promedio de 21 horas diarias de energía renovable. Superando las ocho horas típicas de la red convencional del resto del país. Así mismo, se proyecta que estas instalaciones habrán evitado el consumo de 130.000 litros de diésel y la emisión de 325 toneladas de dióxido de carbono equivalente para finales de 2025.
La viabilidad a gran escala de estas infraestructuras compartidas requiere un marco regulatorio y financiero de apoyo. Las recomendaciones del sector para los legisladores incluyen el establecimiento de plataformas públicas compartidas para coordinar los mapas de cobertura con los planes de electrificación. Así como la supresión de los aranceles a la importación de paneles solares, baterías e inversores.
Otras medidas propuestas abarcan la autorización legal para que los operadores inyecten el excedente de energía a la red general, la clarificación de las licencias para los proveedores de energía distribuida, y la creación de incentivos fiscales vinculados a la sostenibilidad. También se sugiere catalogar la infraestructura de telecomunicaciones como infraestructura nacional crítica para agilizar los permisos, establecer zonas de libre comercio para el desarrollo de energías renovables y fomentar mecanismos de financiación combinada mediante bonos verdes.
La convergencia entre la expansión de la infraestructura digital y el acceso a la energía rural ha captado la atención de iniciativas macroeconómicas internacionales. En este sentido, durante el año 2025, la iniciativa Mission 300 Africa 300 comprometió más de 50.000 millones de dólares con el objetivo de proporcionar acceso a la electricidad a 300 millones de ciudadanos africanos antes de 2030, respaldada por la creación de sociedades de inversión específicas para apoyar el desarrollo de sistemas solares y microrredes gestionadas por el sector privado.
