Entre el 16 de abril y el 12 de mayo de 2026, la consultora Entelgy sondeó a 300 altos directivos de compañías españolas con plantillas superiores a los 250 trabajadores para evaluar el estado de la modernización tecnológica. Las conclusiones de este análisis indican que la digitalización ha alcanzado una fase de madurez, donde la prioridad no radica en el lanzamiento de innovaciones al mercado, sino en la mejora de la eficiencia interna. En este escenario, cerca del 60% de los máximos responsables destina entre el 20% y el 50% de su presupuesto anual a la implementación de sistemas informáticos. A pesar de este notable esfuerzo económico, apenas 1 de cada 6 directivos confirma haber recuperado el capital desembolsado inicialmente.
Los responsables empresariales identifican la optimización de los procesos como el principal motor de la rentabilidad corporativa. Concretamente, las áreas donde perciben un mayor incremento de la productividad son el análisis de datos (50,7%), la automatización de labores administrativas (41%) y el desarrollo de software (29,3%). No obstante, las corporaciones afrontan obstáculos significativos para lograr un retorno financiero evidente, destacando el elevado coste de despliegue de las herramientas (30%) y la falta de talento especializado (36,3%). Como respuesta a esta carencia de perfiles técnicos, el 80% de las grandes organizaciones ha instaurado planes de formación interna para mejorar las competencias digitales de sus empleados.
Dentro del actual panorama corporativo, la inteligencia artificial mantiene una presencia en constante crecimiento. 8 de cada 10 gestores aseguran que estas implementaciones proporcionan beneficios económicos a sus entidades. Sin embargo, la magnitud de las ganancias derivadas de la automatización inteligente resulta moderada para el grueso de las empresas. Solo una tercera parte de los consultados registra un retorno que supera en más de un 50% la inversión inicial, mientras que la norma general sitúa este beneficio por debajo del 20% del capital destinado. De forma paralela, los altos mandos muestran signos de fatiga ante el exceso de atención que recibe la inteligencia artificial en el ámbito empresarial, un cansancio que reconoce el 47,7% de los responsables, aunque una proporción del 52,3% la sigue considerando indispensable para la viabilidad a largo plazo de los negocios.
Esta cautela se traslada también a las operaciones diarias. Solo el 31,7% de los dirigentes confía plenamente en las decisiones ejecutadas de forma autónoma por los sistemas analíticos o algoritmos avanzados. Más allá de las reservas estrictamente tecnológicas, los gestores tienen claramente delimitadas otras amenazas que comprometen el futuro corporativo. El cumplimiento normativo (45,7%) constituye la inquietud primordial para las empresas españolas. A este factor regulatorio le siguen la fuerte dependencia respecto a los proveedores tecnológicos (36,7%), la escasez de profesionales cualificados (33%) y la pérdida de conocimiento interno (32%) provocada por la rotación de las plantillas y las jubilaciones.


