El mercado laboral español ante su gran encrucijada hacia 2026

El país se aproxima a 2026 con un mercado laboral que combina crecimiento económico, máximos de ocupación y retos estructurales ligados a la productividad, la digitalización, el relevo generacional y la calidad del empleo, según el análisis elaborado por InfoJobs.
10 de diciembre, 2025
Digital Inside_tecnologia_españa

España encara la recta final de 2025 con una coyuntura laboral compleja. Por un lado, las previsiones de la Comisión Europea apuntan a un crecimiento económico del 2,9% para 2025, por encima de la media de la Unión Europea, y la Encuesta de Población Activa (EPA) sitúa el número de personas ocupadas en 22,39 millones. Entre esos desafíos destacan: la productividad, la escasez de talento especializado, las desigualdades digitales y la falta de relevo generacional, factores que inciden en el potencial de crecimiento a medio y largo plazo.

Los últimos datos de la EPA ofrecen más contexto a esta situación. La ocupación continúa aumentando de forma moderada, mientras que la población activa se mantiene en máximos históricos, impulsada tanto por la prolongación de la vida laboral como por la incorporación de profesionales extranjeros. En paralelo, el desempleo sigue en niveles elevados: el número de personas sin trabajo asciende a 2,61 millones, un 2,4% más que en el segundo trimestre, aunque un 5,1% menos en términos interanuales, con una tasa de paro en torno al 10,5%. El desempleo juvenil se mantiene como uno de los principales puntos críticos, con una tasa del 25,4% al cierre del tercer trimestre. Estas cifras continúan por encima de las que presenta el conjunto de la Unión Europea.

En este contexto, la plataforma de empleo InfoJobs ha elaborado un análisis sobre las perspectivas del mercado laboral de cara a 2026, con el objetivo de identificar los retos y oportunidades que pueden marcar el futuro inmediato del empleo en España. Desde la compañía Mónica Pérez, directora de Comunicación y Estudios de InfoJobs afirma: “Estamos en un momento decisivo para el modelo productivo español. Nos enfrentamos a la paradoja de tener más herramientas tecnológicas que nunca, pero con una productividad estancada. La clave ya no es solo la adopción de la Inteligencia Artificial, sino evitar que la brecha de competencias deje fuera del mercado al talento sénior o bloquee la entrada de los jóvenes. El salto cualitativo de España no vendrá solo por el software, sino por una cultura empresarial que apueste por la formación continua como único antídoto contra la obsolescencia labora ”. 

Digitalización, productividad y brecha de competencias

La digitalización se perfila como uno de los principales vectores de transformación del empleo en España. Su capacidad para impulsar la competitividad y la productividad será determinante, siempre que vaya acompañada de una inversión sostenida en habilidades y formación. El Informe sobre el «Estado de la Década Digital 2025» de la Comisión Europea constata que la Unión Europea sigue presentando desequilibrios en esta materia: solo el 55,6% de la ciudadanía cuenta con competencias digitales básicas. España suele situarse por encima de esta media en habilidades de usuario, pero el principal reto de cara a 2026 se localiza en los niveles avanzados. La presencia de especialistas en tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) resulta insuficiente para atender la demanda del mercado, una situación especialmente acusada entre las mujeres, lo que agrava la brecha de género en un ámbito considerado estratégico para la economía.

La evolución reciente de la productividad apunta en la misma dirección. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística correspondientes al tercer trimestre de 2025, las horas efectivamente trabajadas en España aumentaron un 2,5% en términos interanuales. Sin embargo, la productividad por persona ocupada descendió un 0,5% y la productividad por hora efectivamente trabajada lo hizo un 0,3%. Como resultado, continúa siendo un reto mantener la competitividad en el largo plazo. A esto se suma que la brecha del PIB por persona en edad de trabajar se ha ampliado hasta 33 puntos porcentuales en comparación con el promedio de ocho economías europeas con perfiles macroeconómicos e institucionales sólidos (UE8), según un informe de FEDEA. Los últimos datos apuntan a un aumento de las horas trabajadas en España acompañado de caídas en la productividad por ocupado y por hora, ampliando la brecha con las economías europeas más avanzadas.

Estos elementos refuerzan la idea de que la digitalización debe ir acompañada de políticas activas de formación y cualificación que atenúen las desigualdades que puede generar. La introducción de la inteligencia artificial está modificando la naturaleza de numerosos puestos de trabajo, automatizando tareas repetitivas, peligrosas o de bajo valor añadido, y aumentando la demanda de perfiles con capacidades analíticas, creativas y tecnológicas. De acuerdo con la encuesta sobre transformación digital elaborada por InfoJobs, el 38% de las empresas declara utilizar la inteligencia artificial, si bien en muchos casos todavía no se dispone de una estrategia definida para su uso.

En este contexto, la clave pasa por desarrollar y acompañar el talento que debe convivir con la tecnología. El análisis de InfoJobs plantea que resulta imprescindible reforzar la formación digital y apostar por la actualización continua de las competencias, especialmente en un marco en el que las carreras profesionales se prolongan. La Formación Profesional Dual se considera una herramienta relevante para acercar la oferta formativa a las necesidades del tejido productivo. Al mismo tiempo, la automatización de muchas tareas de entrada obliga a las empresas a generar nuevos espacios de aprendizaje para las personas que se incorporan al mercado laboral. Programas de mentoring, roles híbridos o simulaciones de trabajo son algunos de los mecanismos propuestos para sustituir esas funciones de entrada y asegurar el relevo generacional y la transmisión del conocimiento. Para las compañías, la prioridad pasa por alinear la inversión tecnológica con programas de formación continua, mentoring y modelos formativos flexibles que aseguren el relevo generacional. El objetivo final es lograr una mayor alineación entre las capacidades de los trabajadores y las necesidades reales de las organizaciones, en un mercado laboral en el que conviven distintas generaciones con expectativas diversas y en el que se demandan modelos formativos más prácticos y conectados con las demandas de las empresas.

Relevo generacional, calidad del empleo y bienestar del talento

En paralelo a la transformación tecnológica, España afronta una década de especial relevancia en términos demográficos. La generación del baby boom está alcanzando la edad de jubilación y, a partir de 2030, la proporción de personas mayores se situará en sus cotas más elevadas, con proyecciones que apuntan a superar los 1,59 millones para 2045, según el Instituto Nacional de Estadística. La entrada de nuevos trabajadores al mercado no bastará para compensar esta salida masiva, lo que generará una brecha con impacto sobre el sistema productivo y sobre el sistema de pensiones, y modificará la propia concepción de talento.

Este tránsito exige asegurar una transmisión efectiva del conocimiento, promover la adaptación tecnológica de los profesionales sénior y reforzar la capacidad de atraer talento joven, incluso hacia sectores de carácter vocacional o hacia territorios con menor densidad de población, mediante estrategias de inclusión y diversidad intergeneracional.

La calidad del empleo se presenta como otro eje central del análisis. La pobreza laboral continúa siendo un desafío relevante. El estudio de Save the Children “Cuentas que no salen. Radiografía de la pobreza laboral en los hogares de España” señala que un 11,7% de las personas con empleo viven en situación de pobreza laboral. En los hogares con hijos a cargo, esta tasa se eleva al 17,1%. Estas cifras ponen de manifiesto que disponer de un empleo ya no garantiza por sí mismo la estabilidad económica. De forma complementaria, el informe sobre pluriempleo y salarios en B elaborado por InfoJobs indica que uno de cada cuatro españoles aceptaría cobrar parte de su salario en la economía sumergida, y que los colectivos más expuestos, como los jóvenes o quienes perciben menos de 1.000 euros al mes, muestran una mayor disposición a hacerlo. Este escenario subraya la necesidad de políticas que mejoren las retribuciones, reduzcan la temporalidad y refuercen la protección social. Para las empresas, asegurar condiciones de trabajo dignas y sostenibles se convierte en un elemento clave para retener el talento y permitir el desarrollo de trayectorias profesionales estables.

El enfoque de las nuevas generaciones respecto al trabajo también está experimentando cambios significativos. La actividad profesional se concibe desde una perspectiva más integral, en la que la flexibilidad, la salud mental, la conciliación, el propósito y la cultura corporativa son factores determinantes para la atracción y la retención del talento. En este marco, la capacidad de las organizaciones para ofrecer modelos laborales más humanos, inclusivos y sostenibles se perfila como un elemento central de su competitividad de cara a 2026. Los datos más recientes de InfoJobs sobre salud mental apuntan a un incremento de los problemas relacionados con este ámbito entre los trabajadores, especialmente vinculados a la sobrecarga laboral. El análisis destaca la importancia de que las compañías desarrollen iniciativas concretas, como programas de sensibilización, entornos de trabajo saludables y formación en la detección temprana del estrés o del burnout, con el objetivo de cuidar el bienestar de sus plantillas y asegurar la retención del talento.

En conjunto, el estudio de InfoJobs presenta un mercado laboral español en una fase de inflexión, situado entre la innovación tecnológica y la necesidad de reforzar la dimensión humana del empleo. La digitalización se perfila como una herramienta para aumentar la competitividad y abrir nuevas oportunidades, pero su impacto positivo dependerá de que se acompañe de formación y de políticas activas que aseguren la igualdad en el acceso y la mejora de las condiciones laborales. Al mismo tiempo, el concepto de talento se redefine hacia perfiles más diversos y con nuevas expectativas. InfoJobs concluye que 2026 será un año relevante para determinar si el mercado laboral español avanza hacia un modelo más tecnológico, más productivo y, al mismo tiempo, más sostenible desde el punto de vista social.