El sector de mantenimiento en Europa entra en una fase de transformación donde conviven avances y frenos. El informe “Mantenimiento Industrial en transición”, elaborado por osapiens junto con el Instituto Fraunhofer de Flujo de Materiales y Logística IML, recoge la visión de 407 responsables de mantenimiento de empresas manufactureras medianas en Reino Unido y Europa continental. Dos tercios del sector (63%) declaran estar iniciando su proceso de digitalización, pero la mayoría no logra todavía convertirlo en retornos medibles. El 92% confía en el impacto de las herramientas digitales de mantenimiento, aunque el avance real es irregular.
La digitalización se muestra fragmentada. En la planificación, cerca de un tercio de las compañías utiliza sistemas ERP (31%), mientras que una proporción similar continúa apoyándose en hojas de cálculo (29%). En la ejecución, persiste la dependencia de Excel o Google Sheets (59%) y del ERP (49%), y aún se emplean listas en papel (41%). Las hojas de cálculo siguen dominando la ejecución (59%) por delante de ERP (49%) y del papel (41%), mientras que los CMMS apenas alcanzan el 6%. Los CMMS (sistemas informatizados de gestión de mantenimiento) se consideran la base para evolucionar desde modelos reactivos hacia un mantenimiento planificado y, posteriormente, predictivo, pero su adopción efectiva para la ejecución es todavía limitada.
Las barreras principales se concentran en la integración y en la cultura organizativa. La necesidad de conectar nuevas soluciones con los sistemas existentes es el obstáculo más citado (43%), seguido por la resistencia al cambio (38%), además de restricciones de recursos de TI y carencias de habilidades digitales. Desde Fraunhofer IML se subraya que la creación de visibilidad mediante datos, procesos y personas exige pasar de sistemas aislados a entornos integrados. La integración con los sistemas existentes es el principal freno (43%), seguido por la resistencia cultural (38%).
Índice de madurez y hoja de ruta
Para orientar el progreso, el estudio introduce un Índice de Madurez del Mantenimiento, un modelo de cinco etapas que va desde prácticas manuales y reactivas hasta capacidades inteligentes y predictivas. El análisis sitúa al 35% de las empresas en la Etapa 2 (digitalización de los básicos) y a otro 25% en la Etapa 3, con uso de sistemas estructurados como módulos CMMS o ERP. Solo el 15% supera estos niveles: un 10% integra el mantenimiento en la planificación de producción (Etapa 4) y un 5% opera con sistemas plenamente predictivos; un cuarto permanece en la etapa más baja, reactiva. Según el Índice de Madurez, un 25% permanece en el nivel más bajo y solo un 5% opera con capacidades predictivas plenas.
La IA aparece como un vector de mejora con un uso sobre todo táctico. El 43% la aplica a la automatización de flujos de trabajo, el 40% a la gestión del conocimiento mediante chatbots y el 34% a la detección de anomalías. En las compañías medianas se priorizan ganancias rápidas de eficiencia frente a estrategias totalmente integradas o predictivas. La IA se usa de forma táctica (automatización del flujo de trabajo (43%), chatbots para conocimiento (40%) y detección de anomalías (34%)) priorizando ganancias rápidas de eficiencia.
El retorno de la inversión es la asignatura pendiente. Aunque la gran mayoría está convencida del valor del mantenimiento digital, pocos pueden acreditarlo con métricas. La implantación de cuadros de mando de KPI alcanza el 40%. Otros habilitadores que facilitan evidencias de ROI, como la integración con ERP y sistemas de producción (34,5%) o la estandarización mediante SOP digitales (34,3%), se quedan por debajo de la mitad. Desde osapiens se incide en que el paso siguiente es hacer visible el valor capturado, para posicionar el mantenimiento como un área con impacto directo en la competitividad. La brecha del ROI persiste: aunque el 92% espera retornos, solo el 40% usa cuadros de mando de KPI y la integración con ERP/producción (34,5%) o SOP digitales (34,3%) sigue por debajo de la mitad.



