La IA agéntica podría aportar hasta 450.000 millones de dólares al mercado mundial en 2028, pero solo el 2% de las compañías ha desplegado esta tecnología a gran escala, y la confianza se ha desplomado hasta el 27%. El informe, realizado por el Instituto de Investigación de Capgemini y publicado el 16 de julio de 2025, subraya que la supervisión humana sigue siendo clave: tres de cada cuatro directivos opinan que los beneficios de contar con personas en el ciclo de decisión superan a los costes.
A pesar del entusiasmo, casi la mitad de las organizaciones carece todavía de una estrategia formal para integrar agentes de IA en su flujo de trabajo diario. El estudio refleja que una cuarta parte de las compañías ya pilota proyectos, y un 14% ha iniciado implementaciones, mientras que el 93% de los ejecutivos cree que ampliar su uso en los próximos doce meses ofrecerá ventajas competitivas.
La erosión de la confianza se explica por la preocupación por la privacidad y la ética, y solo cuatro de cada diez empresas creen que los agentes pueden gestionar procesos de forma autónoma. Quienes han pasado de la exploración a la implantación muestran mayores niveles de confianza (47% frente al 37%), lo que empuja a las compañías a reforzar la transparencia en la toma de decisiones y a incorporar salvaguardas éticas.
Más del 60% de las empresas prevé que, en un año, los agentes de IA trabajen como miembros de sus equipos, permitiendo elevar en un 65% el tiempo de sus empleados dedicado a tareas de alto valor. Esta nueva dinámica obligará a reorganizar funciones y flujos de trabajo, por lo que el 70% de los encuestados anticipa cambios estructurales, confiando en un incremento del 53% de la creatividad y del 49% de la satisfacción de los empleados.
Quienes alcancen una implantación masiva podrían generar unos 382 millones de dólares adicionales en tres años, frente a los 76 millones del resto. En el corto plazo, la adopción se concentrará en atención al cliente, TI y ventas, antes de extenderse a operaciones, I+D y marketing.
A día de hoy, sólo el 15% de los procesos opera con autonomía parcial o total, pero se espera que la cifra llegue al 25% en 2028, cuando la mayoría de los agentes aún actúa como copiloto, no como gestor de flujos complejos.
Preparación y desafíos
El 80% de las organizaciones no dispone de una infraestructura de IA madura, y sólo una minoría aplica medidas concretas para mitigar los riesgos de privacidad. La preocupación por la protección de los datos afecta al 51% de los encuestados, pero únicamente un 34% ha tomado acciones específicas.
Por lo que respecta a la comprensión de lo que es un agente, qué es lo que permite, y en qué puede ayudar a la organización, menos de la mitad de los directivos afirma comprender plenamente las capacidades reales de estos.
El informe, basado en una encuesta realizada en abril de 2025 a 1.500 ejecutivos de grandes compañías de catorce países y trece sectores, concluye que la clave pasa por rediseñar procesos y modelos de negocio, equilibrando la autonomía de la IA con la intervención humana.
La combinación de transparencia, supervisión humana y rediseño organizativo se perfila como la vía para desbloquear todo el potencial económico de la IA agéntica. Si las empresas abordan estas palancas, el valor proyectado para finales de esta década podría materializarse, impulsando tanto los ingresos como el ahorro de costes.



