El freno institucional y regulatorio distancia a Europa de la inversión tecnológica estadounidense

Un reciente documento de trabajo publicado por el Banco Central Europeo analiza las causas fundamentales de la brecha de productividad que separa a la UE de los EEUU desde mediados de los años noventa, identificando la calidad de las instituciones y la rigidez normativa como los factores determinantes que desincentivan el capital riesgo en sectores disruptivos como la IA y la biotecnología.
16 de febrero, 2026

Desde hace tres décadas, los países de la Unión Europea han experimentado un crecimiento de la productividad más lento en comparación con Estados Unidos, una divergencia que, según el estudio Why is Europe lagging behind in high tech sectors? The role of institutional and regulatory quality (firmado por Jonathan Bothner, Paloma Lopez-Garcia, Daphne Momferatou, y Ralph Setzer y publicado por el banco Central Europeo con el advertimiento de que sus conclusiones no necesariamente representan el punto de vista de dicha entidad financiera) no es casual, sino que está estrechamente vinculada a un déficit de innovación y a una diferencia sustancial en la composición de las inversiones.

Mientras que la economía estadounidense ha priorizado la inyección de capital en sectores de alta tecnología, como las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), la inteligencia artificial (IA) o la computación en la nube, Europa ha mantenido su enfoque en sectores de tecnología media y madura, lo que, según el informe, limita los efectos positivos de la productividad en el resto de la economía.

El análisis que realizan los autores sobre esta situación revela que las causas de este retraso tecnológico europeo son estructurales: los sectores de alta tecnología son intrínsecamente arriesgados y se caracterizan por procesos de prueba y error con altas tasas de fracaso de proyectos y empresas. La rentabilidad esperada de la inversión en estas áreas depende crucialmente de los costes asociados al fracaso y a la reestructuración empresarial. Por consiguiente, unas regulaciones onerosas, una legislación de protección del empleo rígida y unas instituciones ineficientes incrementan desproporcionadamente los costes y las complejidades, actuando como un elemento disuasorio para la inversión en innovación disruptiva, según concluyen.

Por el contrario, los sectores de tecnología media, donde Europa mantiene su fortaleza, implican un menor riesgo y menos disrupciones impulsadas por la innovación, lo que hace que las restricciones regulatorias sean menos críticas para sus decisiones de inversión. El estudio vincula indicadores de calidad institucional, como la gobernanza, la regulación del mercado laboral y la facilidad para iniciar un negocio, con las cuotas de inversión sectorial.

Los resultados obtenidos confirman que una mayor calidad institucional y unas barreras regulatorias más bajas están asociadas con una mayor inversión en industrias de alta tecnología e intensivas en inteligencia artificial.

El impacto económico de estas barreras es cuantificable y significativo. Las estimaciones sugieren que, si los países de la Unión Europea elevaran su calidad institucional y regulatoria al nivel del país de la UE con mejor desempeño actual (que los autores identifican como Dinamarca), la cuota de inversión en sectores de alta tecnología podría aumentar hasta en un 50%, lo que permitiría cerrar notablemente la brecha de inversión existente con los Estados Unidos.

En el caso específico de los sectores intensivos en inteligencia artificial, la mejora de la gobernanza institucional podría impulsar la inversión en más de siete puntos porcentuales.

El documento también explora cómo los marcos institucionales afectan a la innovación medida por la actividad de las patentes. Se observa que las mejoras en el entorno regulatorio tienen un efecto desproporcionadamente más fuerte en la inversión dirigida a sectores con una mayor actividad de patentes. Del mismo modo, los sectores con una alta intensidad en IA se ven más afectados por las condiciones del marco institucional que aquellos con una menor dependencia de esta tecnología, especialmente en lo que respecta a la adopción y uso de aplicaciones de IA.

Además de las barreras de entrada y la regulación laboral, el análisis considera la importancia de los marcos de insolvencia. La facilidad para resolver una insolvencia, que incluye la tasa de recuperación y la fortaleza del marco legal, actúa como un proxy de los costes de salida para las empresas. Los datos indican que unos marcos de insolvencia eficientes son cruciales para fomentar la inversión en sectores innovadores, ya que la actividad en estas áreas es altamente sensible a los costes derivados del cierre o fracaso de proyectos empresariales.

La conclusión que se desprende de estos hallazgos tiene una clara lectura política y económica para la región: el retraso de la UE en dinamismo tecnológico no se debe únicamente a preferencias sectoriales, sino que está arraigado en la calidad de la gobernanza.

Fortalecer el estado de derecho, flexibilizar los mercados laborales y simplificar los procedimientos administrativos son reformas esenciales para mejorar el clima de inversión, según los autores, que recomiendan complementar estas medidas con el acceso a la financiación y una infraestructura digital robusta para perfilarlas como la vía necesaria para que Europa pueda competir en la frontera tecnológica global y corregir su déficit de productividad.