El Foro Económico Mundial se reúne para hablar de despliegue tecnológico responsable

Un encuentro en Nueva York reunió a unos mil representantes para analizar cómo la IA, la crisis climática y la inestabilidad geopolítica afectan al crecimiento económico mundial y preparar la hoja de ruta hacia Davos 2027.
29 de septiembre, 2026
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Con motivo de la octava primera Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Foro Económico Mundial ha celebrado en Nueva York las reuniones sobre el Impacto del Desarrollo Sostenible 2026. Este encuentro ha logrado reunir a 600 directivos empresariales, un centenar de altos funcionarios gubernamentales y de organizaciones internacionales, así como a más de 100 representantes de la sociedad civil y del ámbito académico. El objetivo de estas sesiones de trabajo ha sido buscar soluciones conjuntas a los actuales desafíos económicos, tecnológicos y medioambientales, sirviendo además para consolidar las bases de la próxima Reunión Anual del Foro Económico Mundial que tendrá lugar en Davos en 2027.

Ante un panorama marcado por los prolongados conflictos y una notable fragmentación geopolítica, desde la dirección del Foro Económico Mundial se ha apuntado que el tejido empresarial tiene la responsabilidad de anticiparse a las crisis, invirtiendo con determinación y fomentando la cooperación transfronteriza. Esta visión de resiliencia estructural coincide con el análisis del panorama económico actual. El reciente informe de perspectivas de los economistas jefe del Foro revela que, si bien la economía mundial comienza a estabilizarse; el coste de la vida sigue aumentando a un ritmo superior al de los salarios en gran parte de las regiones. Los expertos advierten de que la estabilidad actual es precaria, por lo que resulta imprescindible renovar los enfoques de inversión en talento y en la generación de empleo.

En el ámbito estricto de las tecnologías de la información, el avance de la IA se ha perfilado como uno de los ejes vertebradores del evento. El desarrollo de estas herramientas de vanguardia exige cada vez una mayor intensidad de capital para hacer frente a los enormes requerimientos de capacidad de cálculo, infraestructura y consumo energético. Los responsables de la organización han incidido en la necesidad de que tanto los actores públicos como los privados colaboren para establecer medidas de salvaguarda y fomentar la adquisición de las competencias necesarias, evitando que los avances queden restringidos. Precisamente, para atenuar la huella ecológica de la IA, se ha presentado un informe que propone medidas de eficiencia en los centros de datos capaces de reducir el consumo energético entre un 6,5 y un 11% .

El despliegue de esta tecnología también plantea retos a nivel de soberanía y empleabilidad. Diversas comunidades, como la Alianza Global de Inteligencia Artificial, han debatido fórmulas para impulsar el crecimiento a través de estas innovaciones tecnológicas sin que las naciones tengan que renunciar a su soberanía en favor del acceso a dichas capacidades. En paralelo, un estudio centrado en las habilidades de la nueva economía ha alertado de que el 63% de las empresas percibe la carencia de competencias como el principal obstáculo para la transformación organizativa. Para solventar este déficit formativo, especialmente ante el aumento de la demanda de perfiles técnicos y de fabricación, se aboga por potenciar la formación híbrida y los certificados profesionales portables.

Además del impacto digital, los líderes mundiales han dedicado gran parte de las sesiones a buscar mecanismos de movilización de capital, especialmente para aquellos mercados fronterizos y vulnerables. Al reconocerse que la financiación pública está muy limitada por la deuda soberana y la presión fiscal, se considera vital la participación de la inversión privada y de las entidades filantrópicas para canalizar el capital hacia infraestructuras críticas. A través de iniciativas conjuntas, como el grupo de liderazgo impulsado entre el Foro Económico Mundial y la Comisión Europea, se pretende impulsar proyectos locales comercialmente viables. Así mismo, se ha destacado la urgencia de cubrir un déficit anual de inversión en resiliencia urbana que se estima en 800.000 millones de dólares de aquí a la próxima década.

Por último, el encuentro ha puesto de manifiesto que el crecimiento económico debe caminar de la mano del desarrollo sostenible y de la equidad social. Diferentes estudios presentados han subrayado que el progreso en materia de sostenibilidad corporativa se mantiene constante e incluso se acelera en algunos casos, aunque de forma dispar según el sector. Nuevas iniciativas y alianzas globales buscan reforzar la resiliencia de los trabajadores frente a fenómenos climáticos adversos y fomentar la economía circular para transformar las operaciones empresariales. En el ámbito social, a pesar de que el 69% de la brecha de género global ya se ha cerrado en un centenar y medio de países, el ritmo actual indica que aún se tardará más de un siglo en alcanzar la paridad absoluta, lo que obliga a intensificar los esfuerzos de liderazgo directivo para acortar estos plazos.