El informe «Trabajo y bienestar en la era de la inteligencia artificial» (elaborado tras encuestar a más de 3.700 profesionales del conocimiento) examina cómo la implantación de la IA, y en particular de la IA generativa, incide no solo en la productividad, sino también en el compromiso y el estado anímico de las plantillas.
Los empleados que interactúan con sistemas de IA cada día se muestran un 34% más satisfechos con su puesto y superan objetivos con mayor frecuencia (78% frente al 63% de quienes la usan esporádicamente). Además, un 70% percibe más oportunidades de desarrollo profesional y un 79% considera que la tecnología impulsa su aprendizaje continuo.
Más allá de los indicadores de rendimiento, la exposición habitual a herramientas de IA se asocia con una visión laboral más optimista: el 47% de los usuarios frecuentes confía en seguir satisfecho con su empleo en los próximos años, mientras que esta percepción desciende al 27% entre los que apenas recurren a la tecnología.
El estudio también conecta bienestar laboral y vida personal. Quienes se sienten realizados en el trabajo son hasta 4,5 veces más propensos a declararse satisfechos con su vida en general, lo que refuerza la relevancia estratégica de fomentar entornos de trabajo emocionalmente saludables.
Paul Sephton, Global Head of Brand Communications en Jabra, indica que comprender la conexión entre tecnología y bienestar es clave para diseñar herramientas tecnológicas que respondan a los desafíos del futuro. Y afirma: “Estamos innovando no solo para facilitar la colaboración entre las personas, sino también con la inteligencia artificial. Esto requiere evolucionar nuestras soluciones para fomentar la interacción humana y, al mismo tiempo, proporcionar a los sistemas de IA el audio y el vídeo necesarios para ser más productivos, y emocionalmente inteligentes” .
No obstante, los investigadores advierten de que cuatro de cada diez encuestados registran niveles elevados de estrés, cifra ligeramente superior entre los usuarios intensivos de IA. La exigencia de dominar nuevas herramientas y validar sus resultados explicarían parte de esa tensión; aun así, un estrés moderadamente alto puede reflejar compromiso y reto profesional, según las conclusiones del informe.
La adopción de la tecnología todavía presenta margen de mejora: casi un tercio de los profesionales cualificados nunca ha empleado IA en el ámbito laboral, y las interacciones actuales combinan texto, voz y otros formatos. Para las compañías, la brecha representa una oportunidad para impulsar la colaboración mediante traducciones en tiempo real, automatización de actas o coedición de documentos, liberando tiempo para tareas estratégicas y creativas.
Para aprovechar ese potencial, el 44% de los encuestados prioriza la formación técnica en herramientas de IA, mientras que un 38% reclama programas de capacitación que garanticen que la tecnología contribuya (y no perjudique) al bienestar de las plantillas. Iniciativas de alfabetización digital también figuran entre las necesidades señaladas.
En conjunto, el informe plantea que la siguiente fase de integración de la IA pasa por equilibrar eficiencia y experiencia emocional. Al incorporar IA, las organizaciones que atiendan al bienestar de sus equipos podrán transformar el aumento de productividad en un motor de satisfacción y compromiso duradero.
