El encuentro profesional sobre inteligencia artificial Digital Enterprise Show 2026 ha comenzado sus actividades en la ciudad andaluza de Málaga, congregando a directivos de diversos países para analizar la integración de estas herramientas en la mejora competitiva. Durante la sesión inaugural, los debates se han centrado en la utilización responsable de las innovaciones tecnológicas, su influencia en el panorama geopolítico global y la urgencia de fortalecer tanto la gobernanza corporativa como la seguridad informática.
En el terreno de la ética tecnológica, el investigador del centro sueco KTH Royal Institute of Technology, Ricardo Baeza-Yates, ha advertido sobre el error de otorgar cualidades humanas a las soluciones digitales. El académico ha argumentado que los sistemas automatizados carecen de un comportamiento propio, por lo que la responsabilidad recae exclusivamente en las personas encargadas de su programación. Para mitigar los riesgos derivados de su aplicación, el experto ha recomendado someter a las herramientas a evaluaciones de impacto previas, auditorías de algoritmos y un seguimiento constante. De no hacerlo, ha señalado consecuencias negativas que incluyen el aumento de la desinformación, la aparición de sesgos, la censura encubierta y la ampliación de la brecha digital.
La influencia de la IA en el orden mundial ha sido el objeto de análisis de un grupo de especialistas conformado por la experta con experiencia gubernamental Carme Artigas, el responsable de T-Systems en la península ibérica Osmar Polo y la directiva del centro tecnológico Eurecat Lali Soler. Artigas ha expuesto que el control de la información y de la infraestructura energética determina en la actualidad el equilibrio de poder entre las naciones, un proceso destinado a la hegemonía tecnológica que requiere incrementar la cooperación entre estados.
Desde un punto de vista comunitario, Polo ha defendido la necesidad de que el continente europeo desarrolle alternativas tecnológicas propias que le permitan mantener su independencia frente a otros mercados. Para lograr este objetivo, el directivo ha propuesto unificar la gestión de la información, el almacenamiento en la nube y la seguridad, superando la fragmentación actual. Por su parte, Soler ha instado a complementar el análisis político con una visión puramente técnica basada en modelos de lenguaje de código abierto y de menor tamaño, remarcando la importancia de mantener el espíritu crítico de los usuarios ante las respuestas generadas por las máquinas.

El ámbito de la gestión empresarial y la protección contra ataques informáticos ha conformado otro de los bloques centrales del foro, en un momento caracterizado por el incremento de las agresiones telemáticas. El responsable de seguridad de la información del Gobierno de La Rioja, Tomás Gómez, ha recomendado a los órganos de dirección la aprobación de normativas internas que regulen la adopción tecnológica. Esta integración, según el portavoz institucional, debe contemplar una valoración racional de los peligros inherentes a los sistemas automatizados.
En la misma línea, la especialista en seguridad de la información de la entidad bancaria BBVA, Laura del Pino, ha incidido en la obligatoriedad de incorporar estas innovaciones como mecanismo de defensa para contrarrestar las estafas masivas actuales. La representante de la institución financiera ha matizado que la expansión empresarial requiere irremediablemente el uso de la tecnología, pero siempre bajo parámetros de control estrictos. El responsable de seguridad de la cadena de distribución Carrefour, Enrique Moline, ha vinculado la eficacia de dicha protección con la correcta gestión de los datos corporativos y el cumplimiento normativo, recordando que la ciberseguridad debe concebirse como un facilitador de los procesos comerciales en lugar de un mero producto.
Finalmente, los expertos en protección informática Alfonso López-Escobar, de la Empresa Municipal de Aguas de Málaga, y Antonio Sánchez-Maroto, de la operadora MasOrange, han aportado sus perspectivas sobre la preparación interna de las organizaciones. Los especialistas han subrayado la urgencia de establecer hojas de ruta de recuperación ante incidentes y han apostado por la formación continua de las plantillas para fomentar un uso seguro de los recursos digitales. Todo ello, con el fin de definir tiempos precisos de respuesta, asignar responsabilidades claras y consolidar una cultura de prevención entre los trabajadores frente a los riesgos tecnológicos.



