El audiovisual corporativo se ha convertido en un factor estructural de competitividad para las empresas españolas, según recoge el Estudio AV Nacional 2026: del meeting point al puesto conectado, presentado por SPC For Business. El documento, elaborado con la participación de compañías como: TRISON, RICOH, Optimal, Vitelsa, Izertis, Avanzia y DEKOM, ofrece una radiografía detallada del estado actual del sector y de su evolución previsible a medio plazo.
El estudio sitúa al audiovisual como una infraestructura clave, con impacto directo en la productividad, la experiencia de usuario y la imagen corporativa, especialmente en un contexto marcado por la consolidación del trabajo híbrido. Lejos de limitarse a las salas de reuniones, el análisis abarca escritorios individuales, espacios comunes y auditorios, entendidos ahora como partes de un ecosistema conectado y coherente.
Desde esta perspectiva, las organizaciones disponen de un marco de referencia para evaluar su nivel de madurez audiovisual y definir una hoja de ruta hacia entornos estandarizados y eficientes, capaces de sostener modelos de trabajo distribuidos sin fricciones técnicas ni operativas.
De la sala al escritorio, un cambio de paradigma
Uno de los principales hallazgos del estudio es que la transformación audiovisual afecta a todos los niveles de la organización. Las salas de reuniones, tradicionalmente concebidas como espacios funcionales, pasan a reflejar el grado de madurez digital y profesional de la empresa. Sin embargo, el informe constata que más del 78% de las salas en España se han configurado de forma fragmentada, acumulando equipos sin un diseño estratégico que garantice una experiencia homogénea.
En este escenario, los principales obstáculos del trabajo híbrido no son fallos graves, sino fricciones cotidianas. La complejidad de uso, una calidad audiovisual insuficiente, los problemas de conectividad y la ausencia de estándares provocan que hasta el 73% del tiempo inicial de muchas reuniones se pierda en tareas de arranque y ajustes técnicos. La consecuencia directa es una percepción de falta de profesionalidad y una merma en la eficiencia.
El informe subraya que la sala híbrida eficaz no es la que integra más tecnología, sino la que permite trabajar sin pensar en ella, con tiempos de arranque mínimos, calidad audiovisual consistente y una experiencia idéntica en todas las sedes.
Más allá de las salas, el puesto individual de trabajo emerge como el espacio audiovisual más utilizado de la organización. El estudio indica que el 71% de las primeras reuniones comerciales se realizan desde el escritorio, así como la mayor parte de las interacciones internas híbridas. Pese a ello, más del 80% de los empleados carece de periféricos profesionales, lo que sitúa al escritorio como uno de los principales puntos de mejora. La profesionalización pasa por cámaras certificadas, audio adecuado, iluminación correcta y conectividad estable, elementos que influyen directamente en la imagen que la empresa proyecta hacia clientes y colaboradores.
Espacios comunes que construyen identidad
El análisis también pone el foco en los espacios comunes, que dejan de ser zonas de tránsito para convertirse en espacios narrativos capaces de transmitir cultura corporativa, valores y estilo visual. El 72% de las grandes compañías ya utiliza tecnología audiovisual en estos entornos para reforzar la comunicación interna, y el 63% de la percepción de profesionalidad de un visitante depende de su primera impresión audiovisual.
Pese a estos datos, más de la mitad de los especialistas consultados considera que muchas recepciones siguen infrautilizadas desde el punto de vista audiovisual, lo que evidencia un margen significativo de evolución en la forma de concebir estos espacios.
Del hardware a la experiencia integrada
El Estudio AV Nacional 2026 confirma un cambio de enfoque en el audiovisual corporativo, que deja de entenderse como una suma de dispositivos para convertirse en un ecosistema integrado. El 82% de las organizaciones ya considera el AV parte esencial de su infraestructura IT, y más del 68% trabaja con estándares replicables en todas sus sedes.
Este enfoque se traduce en entornos conectados que incluyen salas híbridas, puestos de trabajo, espacios comunes y auditorios, todos ellos gobernados de forma unificada. La madurez audiovisual ya no se mide por la cantidad de equipos instalados, sino por la coherencia, la facilidad de uso y la capacidad de gestión del conjunto.
Pymes y democratización del audiovisual profesional
El estudio refleja que las pequeñas y medianas empresas aspiran a los mismos niveles de fiabilidad y profesionalidad que las grandes corporaciones, pero se enfrentan a limitaciones de recursos y a la ausencia de equipos técnicos especializados. En este contexto, la demanda se orienta hacia soluciones accesibles, replicables y sencillas de gestionar, que permitan ofrecer experiencias audiovisuales consistentes sin complejidad operativa ni grandes inversiones.
En palabras de José San Emeterio, director general de SPC For Business explica: “desde la situación actual de salas híbridas, espacios comunes y puestos individuales de trabajo, hasta las tendencias del sector para los años venideros y los retos que las empresas pueden encontrar en el camino, la primera edición del Estudio AV Nacional 2026 ofrece un mapa completo del presente y futuro audiovisual gracias a la participación de grandes compañías que han iniciado este proceso. En SPC For Business ponemos nuestra experiencia al servicio de las organizaciones para ayudarles a evolucionar hacia un ecosistema conectado, estandarizado y eficiente, capaz de responder a las exigencias de un entorno híbrido permanente y democratizar la tecnología tanto en grandes corporaciones, como en PYMES”.
Una década marcada por la estandarización y la inteligencia
De cara al futuro, el estudio apunta a un cambio estructural que definirá la próxima década del audiovisual corporativo en España. La estandarización de soluciones AV se consolida como la base para superar la fragmentación actual y avanzar hacia entornos coherentes y eficientes. En este proceso, la inteligencia artificial se perfila como un elemento estructural, integrada en el audio, el vídeo y la colaboración remota, con funciones como el encuadre automático, la mejora del sonido o la generación de resúmenes y transcripciones.
Junto a ello, la gestión remota y proactiva de los sistemas audiovisuales se convierte en un requisito básico, al mismo nivel que la red corporativa, mientras que el escritorio se consolida como un pilar central del ecosistema AV. Este desplazamiento hacia el “Desktop AV” redefine las prioridades de inversión y sitúa al puesto de trabajo individual en el centro de la experiencia híbrida.
En conjunto, el Estudio AV Nacional 2026 dibuja un escenario en el que la calidad del puesto de trabajo y la coherencia del ecosistema audiovisual pasan a ser factores determinantes de competitividad, marcando un antes y un después en la forma en que las empresas españolas conciben sus espacios y su relación con la tecnología.



