En diciembre del pasado año 2025, el grupo tecnológico Kaze Technologies, a través de su división de servicios gestionados Serban Group, recabó la información de más de 70 directivos y responsables del área de tecnologías de la información pertenecientes a grandes corporaciones de España y diversos países iberoamericanos. El estudio resultante, centrado en la brecha de ejecución de la IA para el horizonte del año 2026, refleja que el debate en los entornos empresariales ha superado la fase de la mera aspiración tecnológica. En la actualidad, casi 8 de cada 10 responsables de sistemas consideran la adopción de estas herramientas como una prioridad estratégica, centrando sus esfuerzos en su implementación a gran escala sin poner en riesgo la operativa de sus empresas.
A pesar de este elevado interés directivo, cerca de la mitad de las grandes organizaciones encuentra en sus infraestructuras heredadas un obstáculo insalvable para escalar sus iniciativas de inteligencia artificial. Los sistemas concebidos en décadas anteriores condicionan el ritmo de adopción de las nuevas tecnologías y exponen un problema de base que genera severas fricciones operativas en el día a día de las compañías.
La principal barrera identificada es la limitación física y lógica que imponen los entornos actuales, ya que un 47% de los encuestados reconoce que la dependencia de sistemas centrales rígidos, la acumulación de deuda técnica y las dificultades asociadas a las migraciones bloquean cualquier desarrollo innovador. Por otro lado, la preocupación de los gestores informáticos se ha desplazado hacia la garantía de continuidad del negocio, prestando especial atención a la resiliencia y la seguridad de los datos en entornos industriales y críticos. A esto se suma la falta de integración entre las distintas plataformas tecnológicas desplegadas con el paso de los años, lo cual provoca ineficiencias estructurales que terminan por elevar los costes de mantenimiento e incrementan los riesgos diarios.
Ante este escenario de fragmentación técnica, los departamentos de compras y direcciones de tecnología están modificando sus estrategias de adquisición para evitar las decisiones de inversión aisladas. Un 45% de los responsables de sistemas demanda en la actualidad soluciones integradas que aglutinen en una única arquitectura operativa la nube, la ciberseguridad y la inteligencia artificial. Estas medidas conjuntas buscan asegurar tanto la capacidad de crecimiento de los proyectos como la recuperación rápida ante posibles incidentes en la red.
En esta misma línea de prioridades operativas, la protección de los sistemas se consolida como un requisito indispensable para el 57% de las empresas antes de emprender cualquier transformación digital. Mientras que un 37% apuesta por incorporar plataformas de monitorización predictiva con el fin de anticipar caídas del servicio y minimizar la intervención humana.
Desde la dirección ejecutiva de Kaze Technologies Alberto Mingo afirma: “El problema al que se enfrentan muchas compañías no es la falta de visión, sino la imposibilidad de ejecutar. No se puede escalar IA sobre infraestructuras que no están preparadas para operar con datos, seguridad y continuidad en tiempo real”.
El mercado global muestra también diferentes velocidades de adopción dependiendo de la geografía. Aquellas regiones con mayor madurez tecnológica, como España y Colombia, dirigen actualmente sus presupuestos hacia el gobierno de los datos, la observabilidad avanzada y la renovación integral de sus infraestructuras a gran escala. Por su parte, otros países de la región como Chile o Perú se encuentran todavía afrontando las etapas preliminares de esta necesaria modernización. Como conclusión de estos movimientos, la verdadera brecha del mercado actual ya no reside en la ambición por adoptar nuevas herramientas, sino en la capacidad real de ejecutar estos proyectos sobre bases tecnológicas modernas y seguras.



