Deloitte apuesta por la evolución del mainframe

Pese que a muchos les pueden parecer máquinas pertenecientes al pasado, los mainframes pueden verse revitalizados gracias a la potencia que demanda la ejecución de modelos de lenguaje de IA.
22 de diciembre, 2025

Primero Kyndryl y, ahora, la consultora Deloitte, apuestan por el futuro del mainframe, un tipo de ordenador que es más potente que un servidor convencional pero sin llegar al nivel de potencia de un superordenador. Con la evolución de la microinformática, muchos de sus roles tradicionales en las organizaciones ha pasado a ser ocupado por servidores convencionales, basados en la misma arquitectura que un PC sólo que con chips más potentes, mayores cantidades de memoria RAM, y más espacio de almacenamiento.

Pese a que es un modelo de informática que parecía desahuciado en muchas tareas como he indicado al principio, con excepción para las tecnologías heredadas, varias son las firmas que apuestan por una revitalización del mercado de los mainframes, debida especialmente al auge de la IA generativa, que conlleva la necesidad de ejecutar modelos de lenguaje grandes sobre un hardware que disponga de una configuración suficientemente holgada.

Deloitte estima el mercado de estos sistemas en alrededor de los 13.340 millones de dólares para 2030, y una cantidad relevante de grandes corporaciones continúa apoyándose en ellos para sus operaciones más sensibles. Sectores como la banca, los seguros, la sanidad, la distribución comercial o la automoción siguen recurriendo al mainframe por su capacidad en procesamiento masivo de transacciones, su estabilidad operativa y el nivel de seguridad que proporciona.

Un informe de Forrester de 2024 indica que el 61% de los responsables de infraestructuras a escala mundial utiliza mainframes y, dentro de este colectivo, más de la mitad prevé incrementar su uso en los dos próximos años. Estos datos reflejan que, lejos de desaparecer, el mainframe mantiene un rol relevante como plataforma de cómputo de altas prestaciones en entornos empresariales.

Sin embargo, la etapa actual de transformación digital está modificando las reglas de juego en aspectos como la agilidad, la cultura tecnológica interna y la adopción de nuevas soluciones. En este contexto, el reto ya no pasa por sustituir el mainframe de forma abrupta, sino por conseguir que evolucione al ritmo que exigen los modelos de negocio digitales.

Los sistemas actuales están concebidos para la ejecución paralela masiva, con miles de hilos de proceso concurrentes, lo que les permite abordar cargas de trabajo intensivas manteniendo niveles elevados de rendimiento. Al mismo tiempo, han incorporado soporte para arquitecturas de nube híbrida, modelos basados en microservicios y prácticas de desarrollo tipo DevOps, lo cual los acerca a las demandas de agilidad, control de costes e innovación continua que marcan la agenda de los departamentos de TI.

La contención del gasto operativo y de infraestructura también actúa como catalizador de la evolución de los mainframes, y muchas organizaciones han optado por estrategias de nube híbrida para equilibrar rendimiento y coste, combinando la potencia del mainframe con otros recursos en la nube pública o privada.

Paralelamente, los avances en inteligencia artificial, aprendizaje automático, Internet de las cosas y análisis en tiempo real han ampliado el abanico de capacidades que pueden integrarse sobre estos sistemas, permitiendo automatizar procesos y extraer información de negocio de forma más avanzada.

La combinación de nuevo hardware, software y herramientas ha permitido que los mainframes actuales soporten múltiples sistemas operativos, capacidades de virtualización avanzadas y una integración más estrecha con otras plataformas, incluida la infraestructura basada en la nube. En este escenario, Deloitte entiende la modernización del mainframe como una integración estratégica dentro de un ecosistema TI híbrido.

Según la consultora, las organizaciones están abordando este proceso mediante varias líneas de actuación complementarias. Por un lado, encapsulan determinadas funciones del mainframe a través de API para hacerlas accesibles a otras aplicaciones y canales digitales. Por otro, trasladan determinados tipos de cargas a plataformas en la nube cuando resulta conveniente desde el punto de vista económico o de flexibilidad, mientras que otras se reorquestan en forma de microservicios para facilitar su evolución.

En paralelo, se revisa la experiencia de usuario asociada a aplicaciones históricas, actualizando interfaces y flujos de interacción sin alterar necesariamente los componentes centrales que siguen residiendo en el mainframe. Para el equipo de desarrollo, se introducen herramientas que permiten trabajar de manera integrada con entornos tanto heredados como modernos, con el propósito de reducir la brecha entre ambos mundos. Este enfoque se completa con iniciativas para optimizar costes sin deteriorar el nivel de servicio y con la sustitución de sistemas obsoletos por soluciones SaaS cuando encajan con las necesidades del negocio.

Según distintos estudios, las compañías que acometen proyectos de modernización en este ámbito registran mejoras de eficiencia en el entorno del 9–10%, lo que pone de relieve el potencial transformador de estas iniciativas.

Pero si una tecnología está llamada a desempeñar un papel relevante en la próxima fase de evolución del mainframe, esta es la inteligencia artificial; entre las posibilidades que ya se están explorando se encuentran la refactorización asistida de código, la optimización predictiva de cargas de trabajo para asegurar un uso más eficiente de los recursos y la automatización de controles de cumplimiento normativo de forma continua, sin intervención manual constante.

Según Deloitte, la incorporación de capacidades de IA directamente en los sistemas centrales permite convertir el mainframe en una plataforma más inteligente, capaz de generar información en tiempo real, ajustar su rendimiento de manera autónoma y anticiparse a determinados riesgos de seguridad. De esta manera, deja de ser únicamente un motor de transacciones para convertirse en un elemento que contribuye de forma activa a la innovación digital y a la toma de decisiones.

En dicho contexto, la cuestión principal para las organizaciones ya no es si deben seguir utilizando mainframes, sino cómo planificar una transición gradual que permita integrar plataformas modernas y favorecer la convivencia con entornos en la nube y sistemas distribuidos. El horizonte apunta a sistemas más ligeros, rápidos y alineados con los objetivos digitales de las empresas, apoyados en el uso adecuado de la inteligencia artificial para impulsar la innovación y generar impacto sostenible en el negocio.