DE-CIX destaca el desafío de la IA para la red terrestre y orbital

Los sistemas de IA requieren infraestructuras capaces de procesar datos en tiempo real. Para lograrlo, las telecomunicaciones optimizan nodos locales e integran redes satelitales que permiten trasladar parte del procesamiento al espacio.
9 de marzo, 2026
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La adopción de herramientas informáticas avanzadas en el ámbito empresarial experimentará un crecimiento sustancial a corto plazo, pasando de una presencia inferior al cinco por ciento en el año en curso a integrarse en el cuarenta por ciento de las aplicaciones de negocio para el año dos mil veintiséis, de acuerdo con los datos de la consultora Gartner. Para que estos sistemas aporten una ventaja operativa real, la infraestructura que los sustenta debe garantizar una transmisión de datos prácticamente instantánea. En sectores como la automoción autónoma o los sistemas de seguridad, el tiempo de respuesta resulta un factor crítico para su viabilidad. La información viaja a través de señales luminosas entre las distintas plataformas y centros de datos, y el tiempo que invierte en este trayecto de ida y vuelta recibe el nombre de latencia. Por este motivo, reducir la distancia física entre el lugar donde se generan los datos y los centros donde se analizan es fundamental para asegurar la velocidad y fiabilidad del servicio.

Para acortar estos tiempos de respuesta, la arquitectura de la red se apoya en los puntos de intercambio de Internet, unas instalaciones que permiten que las redes de las empresas y los proveedores de servicios se conecten directamente entre sí, evitando enviar el tráfico a través de las rutas generales y públicas de la red. El procesamiento local de la información en estos nodos de interconexión elimina desvíos innecesarios del tráfico de datos y reduce drásticamente la latencia. En este escenario, España cuenta con una posición geográfica favorable como punto de conexión central para el sur de Europa. La implementación de centros de procesamiento periférico permite acercar la capacidad de cálculo a los usuarios finales, lo cual optimiza el funcionamiento de las aplicaciones industriales, el sector de la manufactura o la gestión sanitaria.

El espacio exterior como nueva base de operaciones tecnológicas

El incremento intensivo del procesamiento de datos amenaza con saturar la capacidad de las instalaciones terrestres, lo que ha impulsado a la industria a la búsqueda de alternativas de expansión más allá de la atmósfera. El entorno espacial ofrece un acceso ininterrumpido a la energía y temperaturas extremadamente bajas que facilitan la refrigeración natural de los equipos. Además de proporcionar cobertura a zonas geográficas, marítimas o aéreas donde el despliegue de redes físicas resulta inviable. La industria tecnológica prevé que los sistemas satelitales complementarán a los centros de datos terrestres para crear una nueva red troncal de comunicaciones de alta capacidad. Con estimaciones de la firma McKinsey que valoran la futura economía del espacio en cerca de uno coma ocho billones de dólares para el año dos mil treinta y cinco, diversas corporaciones ya destinan capital al desarrollo de centros de procesamiento en órbita.

Para anticiparse a este escenario, el operador de interconexión DE-CIX desarrolla iniciativas orientadas a unificar estas dos esferas tecnológicas. A través del proyecto bautizado como Space-IX, la entidad trabaja en la conexión de las redes de satélites de órbita terrestre baja con la infraestructura de telecomunicaciones tradicional para facilitar el acceso de banda ancha. Al mismo tiempo, el proyecto OFELIAS, desarrollado en consorcio con la Agencia Espacial Europea y el Centro Aeroespacial Alemán, investiga nuevos algoritmos para estabilizar el intercambio de información entre la superficie y el espacio utilizando enlaces mediante tecnología láser.

El éxito del ecosistema tecnológico venidero radicará en la capacidad de mover datos de manera eficiente entre los servidores de la Tierra y las constelaciones de satélites. Los responsables de DE-CIX, a través de su máximo ejecutivo Ivo Ivanov, argumentan que la modernización de la economía digital exige establecer hoy los estándares técnicos necesarios para asegurar que la futura infraestructura espacial se integre de forma fluida en la red de telecomunicaciones global.