En el ejercicio de 2025, el volumen de negocio asociado a los sistemas de protección para profesionales que operan en solitario alcanzó los 171 millones de euros en Europa, 95 millones en Norteamérica y 42 millones en la región de Australia y Nueva Zelanda. Estas herramientas de uso corporativo están compuestas por dispositivos físicos, programas informáticos y servicios de monitorización y respuesta ante alarmas. Aunque existe un número reducido de proveedores que integran todo el ciclo operativo. A finales de ese mismo año, la base de usuarios conjunta en estas tres áreas geográficas se situó en 2,5 millones de trabajadores. Desglosando esta cifra, el mercado europeo contabilizó 1,4 millones de profesionales protegidos, la zona de América del Norte registró 685.000 perfiles (con Estados Unidos por detrás de Canadá en volumen de adopción), y el territorio de Australia y Nueva Zelanda alcanzó los 350.000 clientes.
El tejido empresarial que provee de estas tecnologías tiene sus núcleos de mayor actividad en el Reino Unido, Canadá y Australia, coincidiendo geográficamente con los mercados que presentan una mayor adopción. En el ámbito europeo, la compañía británica Peoplesafe proporciona servicio a alrededor de 375.000 suscripciones. Otras firmas operativas con sede en el Reino Unido incluyen a Access Personal Safety, EcoOnline, Orbis Protect, PanicGuard, Reliance High-Tech, SoloProtect, Totalmobile, Vatix y Vismo. En el resto del continente europeo operan entidades como las francesas Beepiz y Nomadia; Ascom, Swissphone y Uepaa desde Suiza; las neerlandesas MultiBel y Secure2Go; la alemana Oelmann Elektronik; Secapp en Finlandia; y las corporaciones suecas MiniFinder, Securdia y Securitas. En el continente americano, el mercado canadiense cuenta con la presencia de Aware360, Blackline Safety y Tsunami Solutions. Mientras que en Estados Unidos operan AlertMedia y Becklar. Respecto a la región de Oceanía, la firma Duress gestiona cientos de miles de suscripciones en Australia, mercado en el que también concurren competidores como Worksafe Guardian y GetHomeSafe.
Las proyecciones para el año 2030 indican una tendencia al alza en la penetración de estas tecnologías impulsada por las normativas laborales de seguridad, los altos costes derivados de las lesiones y ausencias de los empleados, la concienciación sobre los riesgos del trabajo no acompañado y la búsqueda de eficiencia operativa. De acuerdo con los análisis de la firma Berg Insight, la facturación europea ascenderá hasta los 251 millones de euros, con una tasa de crecimiento anual compuesto del 9,2% que elevará el número de usuarios por encima de los 2,2 millones. De forma paralela, se estima que los ingresos en Norteamérica lleguen a los 146 millones de euros, experimentando un avance anual del 10% hasta situarse en unos 1,1 millones de personas protegidas. Por su parte, la previsión para el mercado de Australia y Nueva Zelanda apunta a una facturación de 59 millones de euros y un total de 520.000 trabajadores conectados a estas plataformas para el final de la década.
Desde el punto de vista tecnológico y estratégico, los expertos analistas en el sector del Internet de las Cosas apuntan a que la transición de la industria hacia soluciones basadas exclusivamente en aplicaciones móviles ha experimentado una leve ralentización en los últimos ejercicios. Este freno temporal en la migración hacia el software en teléfonos inteligentes se debe a que las organizaciones pertenecientes a sectores de alto riesgo mantienen su preferencia por la adquisición y el despliegue de dispositivos físicos dedicados de manera exclusiva a la seguridad personal. A pesar de que la industria se ha enfrentado a una alta competitividad motivada por la estandarización de los productos y una fuerte presión a la baja sobre los precios, el mercado se encamina hacia nuevas vías de diferenciación técnica. Entre los desarrollos con mayor potencial a futuro, destacan los servicios de análisis de datos extraídos directamente de los equipos de los trabajadores y la aplicación de algoritmos de IA enfocados en crear funcionalidades preventivas orientadas a anticipar y evitar los accidentes laborales.


