El 60% de los españoles ya recurre a herramientas de inteligencia artificial en su vida diaria; asistentes virtuales, sistemas de recomendación o navegadores inteligentes, forman parte de la rutina digital del país. Según una encuesta realizada en julio de 2025 por Netquest para DE-CIX a una muestra representativa de mil personas mayores de edad. Un 78% de los participantes reconoce que estas soluciones les ahorran tiempo y facilitan tareas cotidianas.
Solo el 22% confía en que la IA tome decisiones por sí sola cuando hay vidas o derechos en juego, mientras que la mayoría cree que la falta de empatía y de intuición limita a la tecnología en escenarios críticos, por lo que exige la supervisión permanente de profesionales humanos.
En el ámbito sanitario, la población ve en la IA una herramienta capaz de mejorar diagnósticos (34%), acelerar la investigación médica (41%) y monitorizar la salud en tiempo real (42%). En esta área, más de la mitad de la población rechaza que un algoritmo sustituya al criterio médico, y un 56% declara sentirse incómodo si la decisión sobre un tratamiento recae únicamente en una máquina.
Los vehículos autónomos tampoco generan confianza plena, y casi la mitad de los encuestados teme fallos técnicos o caer víctimas de ciberataques. Solo el 23% valora positivamente esta tecnología, mientras que un 49% cuestiona su seguridad y un 36% no tiene claro quién debería asumir la responsabilidad en caso de accidente.
Tres de cada cuatro encuestados exigen mayor transparencia y protección de los datos en los sistemas de IA. El 77% expresa reservas sobre posibles sesgos, discriminación y falta de privacidad.
Dos tercios consideran que la infraestructura digital española no está preparada para el crecimiento de la IA, y esta percepción refuerza la idea de que la expansión de los servicios inteligentes requiere redes más resilientes y de baja latencia, como recuerdan desde DE-CIX; operador de puntos de intercambio de Internet con presencia en Madrid, en Lisboa y en Barcelona.
La encuesta concluye que la sociedad española se sitúa entre el entusiasmo por las ventajas prácticas de la IA, y la prudencia ante sus implicaciones éticas y técnicas. Mientras que la adopción sigue creciendo, la confianza dependerá de reforzar la infraestructura, garantizar la seguridad y mantener al ser humano en el centro de las decisiones más sensibles.


