Cleantech for Iberia ha presentado un análisis sobre el estado de la financiación de tecnologías limpias en la Península Ibérica, con el objetivo de comprender y mejorar los mecanismos públicos y privados disponibles desde las fases más tempranas hasta el capital de crecimiento. El trabajo toma como referencia el informe Draghi sobre la competitividad europea y examina instrumentos de financiación no dilutiva (como subvenciones y préstamos respaldados por el Estado) y dilutiva (como capital riesgo y capital de crecimiento), explicando en lenguaje práctico cómo se combinan a lo largo del ciclo de vida de las startups.
El documento estima que la región necesita hasta 50.000 millones de euros adicionales al año hasta 2030, lo que supone hasta 250.000 millones de euros en total, para cumplir los objetivos de transición ecológica. Pese a la mejora reciente (la inversión en tecnologías limpias creció un 38% el último año y se multiplicó por seis en el segundo trimestre de 2025 frente al mismo periodo del ejercicio anterior), la escasez de capital riesgo especializado en cleantech se mantiene como un cuello de botella.
En 2024, la Península Ibérica destinó 426 millones de euros a capital riesgo cleantech, muy por debajo de los 2.460 millones de euros registrados en Alemania. Considerando variables como PIB, población y emisiones de CO₂, Iberia necesitaría al menos 4.000 millones de euros adicionales en capital riesgo entre 2025 y 2030 para converger con mercados comparables.
El informe identifica brechas a lo largo de todo el desarrollo empresarial. En la etapa inicial, existe cierto respaldo a través de subvenciones públicas, universidades y vehículos de capital temprano, pero los procesos de acceso a los fondos públicos resultan lentos y complejos, lo que retrasa la validación tecnológica. En las fases de crecimiento, muchas compañías carecen de esquemas que integren apoyo público y financiación privada para escalar prototipos y ajustar modelos de negocio, generando un vacío en momentos sensibles para la consolidación.
El mayor desafío aparece en el escalado, cuando se pasa de proyectos piloto a despliegues comerciales a gran escala. La ausencia de mecanismos financieros adaptados a las necesidades de fases avanzadas, unida a la percepción de alto riesgo por parte de los inversores y a la limitada oferta de garantías, blended finance o venture debt, dificulta ampliar capacidad productiva y la expansión internacional. En este contexto, blended finance se entiende como estructuras que combinan recursos públicos y privados para repartir riesgos, mientras que venture debt alude a deuda diseñada para empresas jóvenes con potencial de crecimiento, sin diluir en exceso a los accionistas.
Según el análisis, sin una acción urgente para reforzar el acceso a capital privado y herramientas de mitigación de riesgo, parte de la innovación en Iberia corre el riesgo de quedar anclada en la fase de demostración, con pérdida de competitividad e impacto climático.
En este sentido, Bianca Dragomir, directora de Cleantech for Iberia afirma: “Liberar el capital cleantech de la península ibérica no es un reto financiero sino una oportunidad estratégica. Para los inversores, significa tener acceso con riesgo mitigado a uno de los mercados de tecnología limpia de más rápido crecimiento en Europa. Para los innovadores, abre un camino más claro hacia el escalado. Y para los responsables políticos, brinda la oportunidad de situar a la región en el corazón del futuro industrial de Europa”.
Diez líneas de actuación
A partir de este diagnóstico, Cleantech for Iberia plantea una respuesta coordinada que trascienda el modelo centrado en subvenciones y articule una arquitectura financiera diversificada y estable en el tiempo. La organización propone simplificar trámites y reducir la burocracia mediante ventanillas únicas y un marco regulatorio predecible; alinear una estrategia financiera entre ministerios, conectando instrumentos como la Ley de Industria Española y el Fondo de Descarbonización. Además de crear y escalar vehículos de financiación combinada que mezclen subvenciones, capital y deuda para mitigar riesgos, apoyados por garantías públicas que faciliten la entrada de inversores privados.
El plan sugiere, además, impulsar fondos especializados en tecnologías limpias centrados en etapa de crecimiento (por ejemplo, un Fondo Ibérico de Crecimiento Cleantech), y aplicar incentivos fiscales específicos, que incluyan exenciones en ganancias de capital, reducciones en el impuesto de sociedades, créditos fiscales para fondos cleantech y ventajas para inversores institucionales. Completa la propuesta un entorno regulatorio claro que favorezca la inversión extranjera directa, políticas públicas que estimulen la demanda y creen mercados tractores con señales duraderas. Además de un Plan Estratégico de Inversiones Cleantech que alinee la política industrial con los objetivos de transición ecológica, diversifique instrumentos de capital y acompañe la reindustrialización verde con mecanismos coherentes y de largo recorrido.
El informe ha sido elaborado por Luís Rebelo, Ana Campos y Bianca Dragomir, y ha contado con la colaboración de diversas instituciones y empresas vinculadas a la transición energética y la innovación tecnológica, entre ellas Breakthrough Energy Ventures, Rondo, BBVA, European Climate Foundation, 1S1 Energy, GNE Finance, Suma Capital, Aitana, Malta Inc, HCapital, Kira Ventures, Andersen, Matteco y Climate Strategy.



